Acerca de Desnuda

(Portada, contraportada y solapas de Desnuda)



Por: Gregorio Espinal
Dejarme hipnotizar por la portada, evocar a la autora, rumiar el título, leer Desnuda... Es desnudarme ante el límpido abordaje de los versos, versos desnudos, valientes y sinceros que reflejan la exquisita femineidad de Rosa, femineidad desnuda, y en su desnudez, un ente pensante y sensible tarareando la existencia.
!Magnífica coincidencia! - Pensé - !Que dos grandiosas piernas concordaran con dos grandiosas partes!
- Embrujo femenino del poemario
Inmerso en el texto, veo desde el primer poema a la Rosa que vuelve a casa, pero con unos pétalos de matices no vistos, con la fragancia mimética de la frescura y la madurez, con las flagrantes espinas de los poemas descarnados, tan auténticos y diáfanos como el asombro ante la desnudez misma.
-Palpo las curvas de la primera parte: La primera pierna
Y se hunden mis dedos en los poros del pasado. Pasado abismal de blanco y negro que deambula, y se presenta, y acorrala a nuestra autora. Arrastra entre sus pasos el fuego del hogar, los recuerdos venenosos, las penas desfiguradas y el retrato transparente de la madre - SU MADRE - , madre que respira, que siente y que padece suspendida en el tiempo.
En la primera parte llora una Rosa muda a la hora exacta en que,con sus pertenencias , todo era nostalgia. Se bifurca en el cristal una mujer que se pinta los labios cuando la realidad es un abandono. Las íntimas posesiones son aluviones que propician el descanso, descanso en la angustia de no necesitar retraso en cada grano de arena y donde a veces, suelen descansar las manos.
-Me escurro a la segunda pierna
Pierna escondida soportando el peso de la otra, pero pierna excitante. Pierna que se desnuda aunque la quieran un poco, recodo de una Rosa marchita en la despedida, donde un te quiero y un te amo se alzan con alas pretéritas para terminar despeñándose en un hombre innominable.
La voz, los libros, el mantel, y la mesa , se estremecen en un canto al amor desconocido, en las pretensiones, la contemplación y el acaso de la lira de la Amante que culmina en la preferencia de dos cuerpos en la cama.
Definitivamente, Desnuda es un poemario que nos viste de impresiones, de asombro y de interrogantes, de versos que nos laten en la piel del pensamiento.
No es un trabajo ordinario, los textos que lo conforman revisten la calidad de una pluma experimentada, además de una excelsa labor fotográfica en donde hay encerrado mucho más que una simple imagen.
Sólo me resta felicitar a la Rosa que cuando escribe se Desnuda, se hace trizas en su misma boca. Sé que seguirá floreciendo como en cada entrega en la que se supera a ella misma. Espero seguir consiguiendo los autógrafos de los libros siguientes, a la vez de compartir como siempre con la Rosa amiga, antes que se vuelva celebridad, Si es que ya no lo es. Aauque se que en ambos casos, sin importar las circunstancias, la leeré con ansiedad.
*Gregorio Espinal es narrador y poeta. Ha ganado varios premios literarios. En la actualidad es miembro del Taller Literario del Centro de la Cultura de Santiago.