Desnuda

Desnuda soy hermosa.
Agua que se derrama de a poco,
rumor de hojas que caen y nunca se detienen,
lluvia que se desgrana en el centro de tu alma,
seda que recorre las dimensiones de tu cuerpo.
Desnuda soy un pájaro sin prisa,
la curiosidad de la piel y el temblor de mi mano.
Desnuda soy violenta,
tan fuerte como el puño que a veces me golpea
y luego regresa a exigir una caricia.
Desnuda soy honesta,
no tengo miedo,
ya no me preocupa la imprecisión de mi carne,
la trágica insolencia de mis huesos.
Y es que sólo cuando estoy desnuda
una rosa se hace trizas en mi boca.


© Rosa Silverio 2005
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