Mi viaje a Italia




Hola queridos amigos, relacionados, curiosos y los enemigos que en secreto entran a mi blog.

Saludos especiales a mis queridos amigos Miguel, Luis, Joel, Osvaldo, Antonio Javier, y Joanne.

Como les dije en notitas anteriores, el viaje fue mejor de lo esperado. A pesar de estar lleno de vicisitudes.

El mismo día de la partida fue que compramos los boletos de avión y la chica de la agencia se equivocó y nos envió para Milán, por lo que perdí tiempo hasta que me dieron nuevos tickets hasta Roma.
Cuando íbamos al aeropuerto también pasamos nuestro pique porque no recordamos el decreto de nuestro querido Presidente que ordena sólo vender combustible hasta las ocho de la noche, por lo que nos quedamos secos y en medio de la nada. Gracias a dos "buscones" conseguimos el líquido comprándolo a sobreprecio y pasando un susto que ni les cuento porque para llegar al lugar en donde estaba el combustible había que pasar por un trecho oscuro en el que creí que nos iban a descuartizar.

Ya en Italia el frío quiso asustarme, pero no lo consiguió. Llegamos a Reggio Calabria a las dos de la mañana y lo único que me apetecía era dormir y olvidarme de todo. Me levanté a las doce de día 02, me cambié y lo de la ropa que usé para el acto de premiación fue cosa del azar (para Joel) pues pensé que tendría tiempo para cambiarme y ponerme otra cosa, pero no fue así porque sólo hubo chance para almorzar y luego partir a la actividad. Sin embargo, no creo que hubiera usado ago muyyyy diferente pues todos ustedes saben cómo suelo vestirme.

Llegamos al Palacio de la Comunidad y gracias a Stefano Morabito, quien se encargó de traducir lo que decían, pude seguir el ritmo y no perderme en los entresijos de otro idioma diferente al mío.

Estaba muy nerviosa, como siempre que me toca hacer alguna aparición en público pues como ya he dicho en ocasiones anteriores, prefiero estar detrás de la cortina y me agradan mucho más las conversaciones íntimas, que estar frente a un auditorio. Luego de la rueda de prensa y las entrevistas de la prensa escrita y la televisión, empezó la ceremonia.

No describiré lo que allí ocurrió pues eso ya está en la nota anterior, sólo quiero contar algunas de mis percepciones, compartirlas con ustedes, joder a César Zapata, involucrar a la gente que me quiere en las andaduras de mi vida.

Y bueno, cuando estaban leyendo el poema "Mi tristeza" yo pensaba que me iba a echar a llorar delante de todo el mundo pues me tocó muy hondo. Luego lo leí en español y después escuché en la voz de Stefano la motivación sobre mi poesía que aparece en la antología Nosside 2005.

Después de la premiación fuimos a cenar a un restaurante y todo estaba delicioso. Tuve la oportunidad de conversar con la escritora brasileña quien me parece una mujer interesantísima y su poema premiado me gustó muchísimo. También conversé con la autora venezolana, quien es muy agradable y simpática. Con quien casi no tuve roce fue con la escritora argentina, pero sólo por cuestión de tiempo.

Al otro día fuimos al museo de Reggio y para mi sorpresa descubrí que Nosside de Locri era mujer, poeta y presidenta de su tierra... ¡Qué chévere! Me salió el espíritu feminista.

En la tarde fuimos a un pueblecito precioso en donde estaba la Playa de las Sirenas y me sentí en "mis aguas" (jajajajaja).

Al otro día partimos rumbo a Sicilia. En Messina me asombré al darme cuenta de que era difícil encontrar un restaurante pero que en cada esquina había una heladería o un bar lleno de dulces y chocolate.
Luego fuimos a Nápoles y de allí a Roma.
Roma es bellísima y de seguro los que han estado allí coinciden conmigo y saben que no importa que hayas ido una vez o decenas de veces, siempre habrá algo nuevo que ver, un rincón mágico por descubrir. Y si no has ido, será una experiencia deslumbrante. Me encanta la belleza arquitectónica de esa ciudad, su aire afable, su gente y hasta la belleza del Vaticano.
Aunque no sé cómo la Basílica de San Pedro no tembló o se derrumbó al sentir mis pasos profanos y carentes de fe religiosa.
El miércoles fue el encuentro en el Instituto Italo Latinoamericano. Allá estaba nuevamente la embajadora Ana Silvia Reynoso de Abud, el profesor Pasquale Amato y su gran sonrisa, y la escritora venezolana.
Leí los cuatros poemas que envié al concurso y dije unas palabras que ya ni recuerdo. Sólo sé que para mí hablar de mi tierra o de la poesía, constituye un honor y al mismo tiempo mucha dicha.
Y bueno, por poco nos deja el avión de regreso pues llegamos cuando ya estaban embarcando y resulta que luego, al arribar a República Dominicana, me di cuenta de que mi maleta se había extraviado y hasta la fecha ni la aerolínea ni el aeropuerto me han dicho dónde está mi equipaje o si algún día lo tendré conmigo. Espero recuperarlo.
En resumen, la experiencia fue muy bonita, me sirvió para respirar, tomar aire fresco, olvidar algunas cosas, interacturar con gente que ama la literatura tanto o más que yo, y para reír, algo que me hacía falta.
También me sirvió de inspiración pues tengo la cabeza hirviendo de tantas ideas que arden allí dentro y que no he tenido tiempo de eternizar en el papel.
Otra cosa interesante y que pensaba que no sería posible... tuve tiempo para estar conmigo, para escucharme y sumergirme en mis rincones, para sentirme, arrullarme y dormirme, hasta el otro día... hasta la próxima batalla.