Fallece la escritora dominicana Hilma Contreras

Acabo de enterarme de que falleció la escritora francomacorisana Hilma Contreras. No hay palabras. Aquí la nota que salió en el periódico El Caribe.



Hilma Contreras fallece a los 95 años
Por Redacción/Arte / El Caribe
Lunes 16 de enero del 2006 actualizado a las 1:16 AM


Hilma Contreras se ha marchado. Este país le llora y le llora quienes descubrieron a través de su prosa y su vida un camino, un mundo diferente y único.
El pasado martes Hilma Contreras fue ingresada por una bronquitis. El sábado en la tarde le dieron de alta. El domingo desayunó bien, siempre cosas líquidas, y a la 1:17 de la tarde su enfermera, Margarita Pichardo, que siempre ha estado a su lado en los últimos tiempos, notó que algo andaba mal.
Hilma Contreras, escritora de alma y cuerpo, murió de un paro respiratorio y desde ayer es velada en la funeraria municipal de San Francisco de Macorís, su pueblo. Murió tranquila, en paz, sin sufrir, con la belleza de antaño clavada en su alma.
Hoy su cadáver estará expuesto en el Ayuntamiento de San Francisco y a las 3:00 de la tarde se ofrecerá una misa de cuerpo presente en la catedral Santa Ana, oficiada por el Obispo Monseñor de Jesús María Moya.
Esta mujer será enterrada a las 4:00 de la tarde de hoy en la tumba de su bisabuelo, Manuel María Castillo y Álvarez, el mismo que dio el grito de independencia de la República en San Francisco de Macorís. Es esta la tumba más antigua del cementerio municipal de su querido pueblo.
Con 95 años, una obra impresionante que la convirtió en el 2002 en el Premio Nacional de Literatura, y una vida que para algunos aún es un misterio y para los que lograron entrar en su corazón, una historia llena de amor contenido, pasiones y libertad, Hilma Contreras abandona el mundo de los vivos.
“Cada vida tiene su ventana. La existencia misma es una descomunal abertura por la que se nos escurre la vida, casi siempre sin advertirlo o midiendo su escape gota a gota”. La frase es de ella y así esta mujer vivió.
“Siempre que miro hacia atrás me recuerdo escribiendo. Escribo desde niña; gracias a la literatura nunca he sabido lo que es el aburrimiento”, escribía ella misma, “(...) yo soy amante de la soledad, del silencio, poco comunicativa. Por tanto, tenía que escribir para expansionarme. Esto me llevó a escribir mucho. Cuando estaba en Francia escribía las impresiones de mis visitas a los muesos, a los conciertos, a los teatros, las excursiones del colegio; cuando llegué aquí, tuve la sorpresa de Juan Bosch, eso yo lo reconozco siempre y se lo agradezco”, escribía en el año 1935.
Su historia
Hilma Contreras, la laureada escritora, primerísima figura de la narrativa contemporánea caribeña del siglo XX, considerada la maestra por excelencia junto a Juan Bosch del relato breve en la República Dominicana, ganadora del Premio Nacional de Literatura 2002 “a la obra de toda una vida” que otorga conjuntamente la Fundación Corripio y la Secretaría de Estado de Educación, y la Secretaría de Estado de Cultura, nace en San Francisco de Macorís en 1910.
Su obra literaria publicada es versátil y cosmopolita, llena de expresividad y una fina sensibilidad, la misma comprende 4 Cuentos (1953), El ojo de Dios, Cuentos de la clandestinidad (1962), Doña Endrina de Calatayud (1962), La Tierra está bramando (1986), Entre dos silencios (1987) y Facetas de la vida (1993).
Su bibliografía inédita abarca La carnada (cuentos), Rumias y recuerdos (memorias), De mi Torre adentro (prosa poética), Artículos políticos (publicados en el periódico de la Unión Cívica), y la novela Pueblo chiquito, infierno grande, además de una inmensa correspondencia privada.
Ella pertenece a la generación del 30. De vuelta a la vida pública, la narrativa de Contreras recupera actualidad. El mundo cultural dominicano persigue sus obras para conocerla, además fija su atención en su sentir existencialista, en las fisuras que sus obras abren sobre el signo de lo femenino.
Hilma Contreras echó por tierra en los espacios de lo público y lo privado, el “desprestigio de la mujer sola, desprotegida de la figura del marido y del padre, con una sexualidad que no se reconoce determinada por el contrato matrimonial”.
Cuando tenía diecinueve años, Contreras, con una belleza impresionante y una voluntad firme, confrontó el “destino social femenino –matrimonio, maternidad, familiarismo- con el no deseo de ese destino”.
Es una mujer de afirmaciones, de mirada idealizada, donde persiste el juego del tiempo a través de la escritura y la libertad. Fue portadora de la escritura de un nuevo devenir, construyó en y desde el silencio, en el siglo XX para la literatura dominicana, los significantes del “signo mujer”.

Los secretos que aun no salen a la luz
Su diario íntimo, donde desnudará su alma de 1941 a 1950, aun inédito, será publicado en un tiempo. Aquí la escritora cuenta, a través de cartas la historia de su único amor. Por tanto, el misterio acerca de si el corazón de Hilma tuvo o no dueño alguna vez, quedará develado.
Fue este un idilio inmenso y también prohibido. Él era un prominente intelectual del exilio español, un especialista en la generación del 98, que se fue de Santo Domingo a Santiago y cayó en desgracia con Trujillo. Este hombre se marchó a Puerto Rico y luego a Venezuela, donde murió en 1976.
El amor de Hilma por este hombre, parte de sus secretos y sus sueños se develan aquí, en este diario que está guardado, pero que muy pronto verá la luz.

Apoyo con testimonios personales
Marcio Veloz Maggiolo
Escritor
“Lamento muchísimo esa muerte. Ella fue una de las novedosas creadoras del cuento en nuestro país junto a Juan Bosch y Tomás Hernández Franco. Ella cambió el panorama de la literatura dominicana. Fue una creadora muy importante”.
Bruno Rosario Candelier
Escritor
“Es, a mi juicio, la más importante narradora dominicana. Por su calidad narrativa, por su capacidad inventiva y la capacidad para armonizar distintas corrientes literarias en el contexto sociocultural dominicano. Una mujer única que marcó nuestras letras”.
Pedro Peix
Escritor
“Cuentista de sorprendente e inusitada resonancia poética. Digno es de resaltar la cadencia de su prosa, a veces cortante, pero precisa y siempre urdida por el inesperado esplendor de la metáfora”. (Esto fue publicado por el autor en 1985)
*Imagen: Fuente externa