Introducción a la Poesía

CONCEPTOS BÁSICOS

Fuentes: Varias Webs en la Red (Ciudad Seva, Letralia, Poesía para Perdidos, Mundo Poesía, Poesía Virtual, Letras Escondidas, El Catalejo, Sieduca) Bruno Rosario Candelier (Taller sobre poesía impartido por este intelectual dominicano, quien además es Presidente de la Academia Dominicana de la Lengua), Antología Poética de Dulce María Loynaz, Antología de Poetas Españoles, Ángel de Luz de Ángel Rivera Juliao, Universidad de Navarra.

Definiciones:

Poesía:

-Palabra que viene del término “poyesis” que significa crear.
-Es el arte de evocar y sugerir sensaciones, emociones e ideas mediante un empleo particular del lenguaje sujeto a cadencia, ritmo e imágenes.
-Es la cualidad de expresar algo bello, trascendente y único a través de la palabra.

Poema:

-Creación literaria escrita en verso o en prosa que suele ser relativamente corta.
-Conjunto de versos dotados de poesía.

Ejemplo:
“Mi tristeza es suave como un claro de luna:
Ni queja ni temor
has de encontrar en ella nunca.
Mi tristeza es suave como un claro de luna,
como un verde temblor
de agua o de brisa entre los árboles…
Como un temblor de la brisa…

(Mi tristeza es tan suave
que casi parece una sonrisa…) ” (Mi tristeza es suave. Dulce María Loynaz)

Prosa poética:

-Es una forma de narración en donde la poesía se impone gracias a ciertos artificios tales como la metáfora y la imagen.
-Está formada por un conjunto de oraciones que tratan un tema valiéndose de la poesía.

Ejemplo:

“No había visto antes la verdadera imagen de la Tierra. La Tierra tiene la actitud de una mujer con un hijo en los brazos. Voy conociendo el sentido maternal de las cosas. La montaña que me mira también es madre, y por las tardes la neblina juega como un niño por sus hombros y sus rodillas…” (Gabriela Mistral)


Variedades de la poesía:


- Poesía lírica: es la que expresa los sentimientos íntimos del autor. Ejemplo: Los poemas de Neruda.
-Poesía épica: es la narración de hechos históricos o legendarios por la imaginación del poeta. Ejemplo: “La Ilíada” y “La Odisea” de Homero.
-Poesía dramática: es aquella en la que el escritor representa acciones humanas mediante personajes que actúan y que manifiestan sus sentimientos. Ejemplo: “La vida es sueño” de Pedro Calderón de la Barca.

Poesía Tradicional y Moderna:

Poesía tradicional:
-Rima y metro imprescindible
-Ritmo producido por la rima
-Vocabulario no cotidiano
-Temas clásicos: amor-naturaleza-muerte
-Sintaxis lógica

Poesía moderna:
-Rima y metro no imprescindible
-Ritmo producido por la organización de las palabras en el espacio de la página
-Vocabulario variado y no convencional
-Todos los temas y sus variantes
-Disloque sintáctico depende de lo que quiera expresar el poeta. Juegos narrativos incluidos en el poema.

Algunos artificios:

Todo poeta debe estudiar con detenimiento las figuras literarias que se utilizan para enriquecer el poema. Ahora sólo citaremos cuatro de los recursos más usados para componer un poema:

-El epíteto: es un adjetivo que se coloca como adorno al sustantivo para darle más energía o propiedad al verso. Ejemplo:
“De la moruna ciudad
tras las murallas viejas,
yo contemplo la silenciosa tarde,
a solas con mi sombra y con mi pena” (Caminos. Antonio Machado)

-La comparación: es descubrir semejanzas entre dos o más elementos. Para esto se utilizan los siguientes nexos: tan, como, cual. Ejemplo:
“La noche se puso íntima
como una pequeña plaza” (Federico García Lorca)

-La metáfora: en griego significa transposición. Consiste en ponerle el nombre de un concepto a otro al observar cierta analogía entre ambos. Esta relación sólo es posible en el sentido poético. Ejemplo:
El oleaje de sus caderas/Una mujer con alas y fuego en la mirada/ La luna triste

-La imagen: consiste en convertir una persona, animal, cosa o idea en algo más vivo y expresivo a través de la combinación de un elemento del plano real y otro del plano evocado. Para esto se recurre al epíteto, la comparación y la metáfora.

Las imágenes abarcan los cinco campos sensoriales:

1. Su piel de azúcar lo atrapó (elemento gustativo)
2. La tristeza de una mujer es tan rugosa como la arena (elemento táctil)
3. Su tímido perfume la atrapó (elemento olfativo)
4. El rumor de su pensamiento la delató (elemento auditivo)
5. El hiriente panorama la detuvo (elemento visual)

Características de la poesía:

-La poesía constituye una síntesis de lo conceptual (ideas, pensamientos), sensorial (sentidos) y afectivo (sentimientos).
-Plasmación del rasgo esencial y permanente de las cosas. La poesía toca y revela verdades profundas.
-Está hecha de imágenes sensoriales.
-Persigue la armonía sonora en busca del encantamiento verbal.

Cualidades del poeta:

-Sensibilidad para captar la sensorialidad del mundo.
-Poderosa intuición.
-Capacidad de expresión.
-Virtud verbal para poder transmutar lo sensorial en valor imaginario.
-Capacidad de síntesis.

Valores del poema:

Unidad: debe tratar un solo tema.
Coherencia: debe ser lógico, comprensible y los versos deben estar asociados.
Integridad: debe sentirse redondo, completo, terminado.
Emoción: debe reflejar un estado de ánimo intenso.
Profundidad: debe sumergirse en lo más hondo para alcanzar la permanencia.
Belleza: debe provocar deleite estético y espiritual.
Ambigüedad: que se pueda interpretar o entender de varios modos.

Constitución el poema:

El poema está formado por unos versos iniciales, el intermedio y el final.

El poema puede iniciar con:

-Una interrogante
-Una negación
-Una afirmación
-Una explicación
-Una descripción

Luego del intermedio el poema puede finalizar con cualquier de los recursos propuestos para iniciarlo.

La realidad en el poema:

Existen diferentes modos en el que poeta puede vincularse con la realidad:

-La reproducción de la realidad: el escritor respeta el modelo y los minuciosos detalles, describe con precisión
-La aceptación de la realidad: el poeta acepta su realidad buena o mala.
-La evasión de la realidad: es cuando el poeta está desilusionado de su realidad e intenta huir de ella o crear otra realidad ideal.
-La rebelión contra la realidad: es cuando el poeta no está de acuerdo con su realidad y la combate a través de su poesía.
-La elevación de la realidad: consiste en sublimar la realidad, elevándola a un plano místico y trascendente.

Tratamiento del poema:

Un poema puede ser tratado:

Directamente: abundante en la poesía de amor.

Como símbolo: un tema puede indicar otro tema no mencionado. Ejemplo:
“Qué soledad tan clara
la de esta lámpara sola
quemándose en la luz.
Lámpara que se resiste a estar tranquila
desangra mariposas en la lumbre” (Lámpara en la sombra. Ángel Rivera Juliao)

Punto de vista:

El poema puede escribirse desde tres puntos de vista:

En primera persona: No soy la flor que muere ni la luna que dormita
En segunda persona: Te fuiste y te llevaste todas las autoras contigo
En tercera persona: El sol se ha levantado/ Ella es una sombra y un astro

La evocación poética:

No siempre se recurre al plan o idea para escribir un poema. La mayoría de las veces se recurre a la evocación (los recuerdos) pues la memoria es la clave de nuestra existencia. Somos lo que fuimos. El material evocado es inagotable a la hora de escribir poesía y se le puede trabajar de todas maneras.

Condiciones de la poesía:

La poesía tiene condiciones muy específicas que la distinguen de otros géneros, y son:

Composición: el poema está compuesto por un conjunto de versos distribuidos de una manera determinada.
Ritmo: el ritmo es la música del poema. La poesía tradicional lo impone con la rima, mientras que la poesía moderna lo impone con el acento emocional de cada verso y la distribución estratégica de los versos.
Economía del lenguaje y tensión creativa: el poema debe lograr la condensación máxima del lenguaje. no se detiene en la explicación, sino en la síntesis. Se apela a un detalle, pero se sugiere un mundo. Esa concentración del lenguaje genera la tensión creativa.
Trabajo de la palabra: el poeta es amor y esclavo de la palabra. Amo porque la recrea, esclavo porque debe estudiar y atenerse a las reglas del lenguaje.

Anexos...

UNA POETA Y SU ARTE

Sophia de Mello Breyner nació en Portugal en 1919. Fue colaboradora de diversas revistas, ganadora del Premio Camoes (máximo galardón de las letras portuguesas) y del Reina Sofía de Poesía Iberoamericana. Murió en Lisboa en el año 2004.

Arte Poética II
Por: Sophia de Mello

La poesía no me pide propiamente una especialización, pues su arte es un arte del ser. Igualmente no es tiempo o trabajo lo que me pide. Ni me pide una ciencia, ni una estética, ni una teoría. Antes la poesía me pide la entereza de mi ser, una conciencia más honda que mi inteligencia, una fidelidad más pura que la que puedo controlar. Me pide una intransigencia sin laguna. Me pide que arranque de mi vida que se quiebra, gasta, corrompe y diluye una túnica sin costura. Me pide que viva atenta como una antena, que viva siempre, que nunca me descuide. Me pide una obstinación sin tregua, densa y compacta.

Pues la poesía es mi explicación del universo, mi convivencia con las cosas, mi participación en lo real, mi encuentro con las voces y las imágenes. Por eso el poema no habla de una vida ideal, mas sí de una vida concreta: ángulo de la ventana, resonancia de las calles, de las ciudades y de los cuartos, sombra de los muros, aparición de los rostros, silencio, distancia y brillo de las estrellas, respiración de la noche, perfume del tilo y del orégano.

Es esta relación con el universo lo que define el poema como poema, como obra de creación poética. Cuando hay sólo relación con la materia hay sólo artesanía.

Es la artesanía que pide especialización, ciencia, trabajo, tiempo y una estética. Todo poeta, todo artista es artesano de un lenguaje. Pero la artesanía de las artes poéticas no nace de sí misma, esto es, de la relación con una materia, como en las artes artesanales. La artesanía de las artes poéticas nace de la propia poesía a la cual está consustancialmente unida. Si un poeta dice "oscuro", "amplio", "barco", "piedra" es porque estas palabras nombran su visión del mundo, su vínculo con las cosas. No fueron palabras escogidas estéticamente por su belleza, fueron escogidas por su realidad, por su necesidad, por su poder poético de establecer una alianza. Y es de la obstinación sin treguas que la poesía exige que nazca el "obstinado rigor" del poema. El verso es denso, tenso como un arco, exactamente dicho, porque los días fueron densos, tensos como arcos, exactamente vividos. El equilibrio de las palabras entre sí es el equilibrio de los momentos entre sí.

Y en el cuadro sensible del poema veo hacia donde voy, reconozco mi camino, mi reino, mi vida.


EL PROCESO POÉTICO
Por: Emmanuel Tabú

Cuando comencé a revisar mi biblioteca en busca de textos sobre la creación poética, indefectiblemente arribé a las más de setecientas páginas de verso de Jorge Luis Borges: sostengo que su obra poética, muchas veces explicativa, constituye por sí sola una enciclopedia (de Babel) sobre la poesía.

Borges atraviesa los diferentes estilos que componen el abanico de la poesía clásica y moderna: desde el soneto al verso libre, desde la prosa poética a la rima más agotadora, desde el lirismo al barroco, desde la erudición lingüística a la sencillez del verso, Jorge Luis Borges es, definitivamente, no sólo uno de los narradores más importantes del mundo, sino también, un poeta universal.

Y es porque en su poesía se resumen otras poesías, otras palabras, podemos considerarlo un autor bisagra para hablar del proceso poético: Borges, con su erudición, no sólo habla por sí mismo, sino que en variadas ocasiones habla con la voz de otros poetas.

A modo heideggeriano tomamos dentro de su obra poética tres palabras-guía que nos permitirán desmenuzar una reflexión sobre la creación poética.Borges dice (las tres palabras-guía son):

"Para un verdadero poeta, cada momento de la vida, cada hecho, debería ser poético, ya que profundamente lo es" (1972).
"La misión del poeta sería restituir a la palabra, siquiera de un modo parcial, su primitiva y ahora oculta virtud" (1975).
"La poesía / vuelve como la aurora y el ocaso" (1960).

Primero
En 1972 Borges publica su octavo libro de poemas, El oro de los tigres. Ya con una consagrada carrera como narrador y poeta, en el prólogo del libro señala que para un verdadero poeta, cada momento de la vida, cada hecho, debería ser poético, ya que profundamente lo es. Continúa relatando que su poesía surge de la libertad (por lo que se sitúa, si tendría que hacerlo, en el modernismo); y, con ella, la libertad que le suma a su palabra el castellano. Por otro lado, comenta que su temática fundamental gira en torno a la preocupación filosófica heredada de la biblioteca paterna.

Los versos de Borges nos dejan ver un sentido de la creación como un transcurrir, como un encuentro con la palabra en cada instante. Pero no es solamente en el encuentro con el otro o lo otro que surge la creación poética, sino también en el encuentro con uno mismo: el proceso que nace en el diálogo del "Yo poético" que llevamos. Es así que se habla no sólo de la captación de todo momento de la vida como un momento poético, sino también de las influencias concientes o heredadas que enriquecen nuestro lenguaje y problematizan nuestra reflexión. Todo, a través de la palabra y del lenguaje.Borges dice: Un idioma es una tradición, un modo de sentir la realidad, no un arbitrario repertorio de símbolos. Y es ahí donde podemos completarlo con las palabras de Hölderlin y su poetización de la poesía: Se le ha dado al hombre el más peligroso de los bienes, el lenguaje, para que con él cree y destruya, se hunda y regrese a la eternamente viva, a la maestra madre, para que muestre lo que es, que ha heredado y aprendido de ella lo que tiene de más divino, el amor que todo lo alcanza (Heidegger, Arte y poesía; F. C. E; Buenos Aires, 1992). La poesía es palabra y es lenguaje, es una herencia eterna que conforma un devenir cultural en la historia de la humanidad.

Segundo
En el prólogo de La rosa profunda (1975), Borges caracteriza la creación poética como forma de un "proceso", y dice: En lo que me concierne, el proceso es más o menos invariable. Empiezo por divisar una forma, una suerte de isla remota, que será después un relato o una poesía. Veo el fin y veo el principio, no lo que se halla entre los dos. Esto me será revelado, cuando los astros o el azar son propicios. Esta revelación, que realmente podríamos traducir como el trabajo de maduración de la palabra poética, es el proceso que llamamos "creación poética". Es el tiempo que se extiende desde que los primeros versos surgen de nuestra cabeza en forma lírica, y se vuelven símbolos (en forma de escritura), hasta que decidimos que el poema está preparado. Opto por usar la palabra "preparado" para no caer en el determinismo de la "finalización" o "terminación", ya que debemos considerar que un poema nunca se termina como algo total, pues, aunque nace en un contexto y momento histórico determinado, éste variará siguiendo nuestra maduración histórica, nuestro crecimiento: un poema nunca está libre de una relectura y de una corrección.

Cuando Borges señala que la misión del poeta sería restituir a la palabra su primitiva y ahora oculta virtud, se refiere específicamente a dos cláusulas, que, a su entender, debiera tener todo verso: comunicar un hecho preciso, y tocarnos físicamente, como la cercanía del mar. A diferencia, quizá, de su obra narrativa, entiende que la poesía debe centrarse en un solo hecho o tópico sobre el cual gire la conformación de los versos. Muestra clara de que el propósito del poema es producir esa sensación de estremecimiento, como el mar y sus contrastes, frío e imantado, misterioso y bello, como la cercanía del mar.

Tercero
En El hacedor (1960) Borges escribe el poema titulado "Arte poética". Una doble simbología en Borges gira en torno a la aurora y el ocaso.Primero: para el escritor, los momentos en que las cosas suceden, cuando se producen los cambios sustantivos o se desatan los hechos, son los dos instantes en que el día se transforma en noche y la noche regresa al día, los momentos que son una bisagra: la aurora y el ocaso. Es por ello que él identifica los cambios en la vida, así como el proceso de creación poética, en estos dos momentos. Esta característica se repite a lo largo de su obra literaria, y en "Arte poética" la encontramos caracterizando a la palabra poética y a la creación de ésta:

...La poesía
vuelve como la aurora y el ocaso

El día, como la vida, es circular; es un continuo de sucesos que indefectiblemente retornan, como el ying-yang, como el hombre. Borges, en el poema, escribe sobre la poesía:

También es como el río interminable
que pasa y queda y es cristal de un mismo
Heráclito inconstante, que es el mismo
y es otro, como el río interminable.

Cuarto
En "Arte poética" se produce una conjunción de los elementos borgeanos. Este proceso que denota en la creación poética conlleva una síntesis del poeta mismo. No sólo las dudas, las preguntas y la reflexión, sino también los miedos, los tormentos y los elementos que giran alrededor de uno: lo que ve, lo que oye, lo que toca, lo que prueba. Todo esto forma parte del proceso por el cual surgen los versos que, poco a poco, van conformando un poema.
En Borges, estos elementos giran alrededor del agua, el tiempo, los sueños, la vigilia, la muerte, la noche, el hombre, los espejos, Ulises y la literatura erudita, el retorno, Heráclito... todo en los momentos que van desde la aurora al ocaso, y del ocaso a la aurora.

Por último, como bien podemos señalar en este poema, el proceso de creación poética es la búsqueda de la palabra. La palabra que refleje las virtudes y miserias, lo que nos rodea y lo que nos reprime. Entonces, ¿es la palabra la que pone al poeta en la inmortalidad del retorno, o el poeta, el que pone la palabra en la inmortalidad?

Ver en el día o en el año un símbolo
de los días del hombre y de sus años,
convertir el ultraje de los años
en una música, un rumor y un símbolo,
ver en la muerte el sueño, en el ocaso
un triste oro, tal es la poesía
que es inmortal y pobre. La poesía
vuelve como la aurora y el ocaso.

Basta decir que la vida es una sucesión de momentos que pueden ser tomados, según la mirada que los encuentre, como poéticos. Es ahí donde encontramos a los Poetas. Aquellos que con su mirada hacen de la vida una poesía.


REGLAS DE LA POESÍA
Extraído de: http://www.poesiavirtual.com/

La poesía es esa melodía interior que todos puede ser que llevemos muy dentro y algunos —con más o menos mérito— logran aflorar. Es una bella y suprema estética para expresar las ideas.

La poesía, está compuesta a base de versos con medida y rima y se basa en unas normas o reglas; por lo que no debe confundirse con ese otro arte literario que a menudo se le agrupa bajo la misma denominación y que no es otra cosa que versos libres de rima blanca o sea: "prosa poética", y ésta no se somete a las reglas aquí descritas. Siempre ha sido difícil ponerse a trazar las líneas que definen las fronteras de dos conceptos contiguos. Así, bajo la denominación de poemas, algunas personas intentan englobar esos dos estilos literarios: la prosa poética y la poesía (poemas en verso). Otras veces, con esa denominación de poemas, se intenta distinguirlos, de tal forma que a la poesía con rima se le llama poesía y a la prosa poética se le llama poemas.

En cuanto a estos dos conceptos no existe un claro acuerdo entre los más eruditos estudiosos de estas artes literarias, por lo que están condenadas por mucho tiempo a ser confundidas por el común de la gente.

Con la poesía ocurre el fenómeno parecido a la ortografía: quien no conoce bien sus reglas o quien no las quiere utilizar correctamente, no las utiliza o las utiliza mal y no pasa nada, pero desde ese momento queda expuesto a la crítica de los más ortodoxos. En esto, como en tantas cosas, también cuenta el gusto de cada cual, por lo que comprendo que para mucha gente que hoy día escribe sólo prosa poética y la llama poesía, no esté en nada de acuerdo con esta opinión. !Claro, claro! No interesa estar de acuerdo con esto.

En concreto, poema..., poesía..., puede ser cualquier obra literaria hecha con un arte sublime. Un acto poético puede ser cualquier cosa hecha con el alma; pero la poesía que aquí se alude, es esa bella arte literaria compuesta de versos dotados de métrica y de rima.


LA POÉTICA. REGLAS DE LA POESÍA EN GENERAL Y DE SUS PRINCIPALES ESPECIES (Extracto)
Autor: Universidad de Navarra

LIBRO PRIMERO
Del origen, progresos y esencia de la poesía
CAPÍTULO XI
DEL FIN DE LA POESÍA

La poesía, pues, como las demás cosas, tiene varias relaciones, y, consiguientemente, según el lado por donde se mire, parece que tiene diverso fin. Por esto los que sólo la han considerado por un lado le han asignado un fin solo excluyendo los otros que podía tener según sus varias relaciones.

Unos, pues, como nota el Mazzonio, mirándola como arte imitadora, le han dado por fin la imitación y la semejanza; otros, considerándola como diversión, han dicho que su fin era el deleite; otros, haciéndola sierva y dependiente de la política y de la filosofía moral, han pretendido que fuese sólo dirigida a la utilidad; otros, bien miradas todas sus relaciones, son de opinión que puede tener tres diversos fines, que en realidad se reducen a dos, esto es, a la utilidad y al deleite, que considerados como en un compuesto forman el tercer fin de la poesía y el más perfecto. Esta es la opinión que yo sigo en mi definición, siendo para mí de mucha fuerza y de mucho peso, demás de las razones evidentes que he notado, el mérito de los autores que la sostienen y confirman: el Muratori es uno de ellos entre los modernos, y el grande Horacio entre los antiguos, que la expresó claramente en aquellos versos:

Aut prodesse volunt, aut delectare poetae,
aut simul et jucunda et idonea dicere vitae.

Un poeta, pues, que considerara la poesía como arte subordinada a la moral y a la política, podrá muy bien proponerse por solo fin la utilidad en una sátira, en una oda, en una elegía; si la considerare como entretenimiento y diversión, podrá también, para divertir su ociosidad y la de sus lectores, tener por solo fin el deleite en un soneto, en un madrigal, en una canción, en una égloga, en unas coplas o en unas décimas; y si finalmente juzgare que ni la sola utilidad es muy bien recibida ni el solo deleite es muy provechoso, podrá asimismo, uniendo lo útil a lo dulce, dirigir sus versos al fin de enseñar deleitando, o deleitar enseñando, en un poema épico, en una tragedia o comedia.

Con acuerdo hemos asignado breves y cortas composiciones a la sola utilidad y al solo deleite, dejando y separando las grandes de la poesía épica y dramática para la unión y el compuesto de, lo útil y lo deleitable. Porque como nuestra naturaleza es (por decirlo así) feble y enfermiza, y nuestro gusto descontentadizo, están igualmente expuestos a fastidiarse de la utilidad o estragarse por el deleite. Y así el discreto y prudente poeta no debe ni ser cansado por ser muy útil, ni ser dañoso por ser muy dulce: de lo primero se ofende el gusto, de lo segundo la razón. Un poema épico, una tragedia o una comedia, en quien ni a la utilidad sazone el deleite, ni al deleite temple y modere la utilidad, o serán infructuosos por lo que les falta, o serán nocivos por lo que les sobra: pues sólo del feliz maridaje de la utilidad con el deleite nacen, como hijos legítimos, los maravillosos efectos que, en las costumbres y en los ánimos, produce la perfecta poesía.

LIBRO SEGUNDO
De la utilidad y del deleite, de la poesía
CAPÍTULO I
DE LA RAZON Y ORIGEN DE LA UTILIDAD POETICA

Esta es la razón y éste el origen de la utilidad poética, que consiste en que siendo nuestra vista débil y corta, y no pudiendo por eso sufrir, sin cegar, todos de golpe los rayos de la moral se acomoda con gusto y provecho a la moderada luz de la poesía, que con sus fábulas y velos interpuestos rompe el primer ímpetu y templa la actividad de la luz de las demás ciencias. Tras esto, como los hombres apetecen más lo deleitable que lo provechoso, encuentran desabrido todo lo que no los engolosina con el sainete de algún deleite, y esto es lo que se halla abundantemente en la poesía y la hace utilísima; pues las otras ciencias nos enseñan la verdad simple y desnuda, y el camino de la virtud y de la gloria, arduo, áspero y lleno de abrojos; mas, por el contrario, la poesía nos enseña la verdad, pero adornada de ricas galas, y, como dice Tasso, "sazonada en dulces versos", y nos guía a la virtud y a la gloria por un camino amenísimo, cuya hermosura engaña y embelesa de tal suerte nuestro cansancio, que nos hallamos en la cumbre sin sentir que hemos subido una cuesta muy áspera. Nos dice, por ejemplo, la filosofía, que la pobreza puede ser feliz si quiere serlo; que vencer una pasión propria es mayor hazaña que triunfar de un enemigo; que la riqueza ni el poder no hacen feliz al hombre, etc.

Estas y otras mil máximas y verdades semejantes que nos enseña la filosofía son simples, desnudas, como se suele decir, son cuesta arriba para el vulgo, que, despreciándolas por su desnudez y desechándolas por su novedad, o no les da oídos o las juzga extravagantes e impracticables. Pero la poesía, siguiendo otro rumbo, propone estas mismas máximas con tal artificio, con tales adornos, y con colores y luces tan proporcionadas a la corta vista del vulgo, que no hallando éste razón para negarse a ellas, es preciso que se dé a partido y se deje vencer de su persuasión. Las severas máximas de la filosofía, no sólo no adornan la verdad ni persuaden la virtud que enseñan, sino que antes parece que ahuyentan a los hombres de ellas por la austeridad y entereza que ostentan; pero la poesía persuade con increíble fuerza aquello mismo que enseña. La filosofía, en fin, habla al entendimiento; la poesía al corazón, en cuyo interior alcázar, introduciendo disfrazadas las máximas filosóficas, se enseñorea de él como por interpresa, y logra con estratagema lo que otras ciencias no pueden lograr con guerra abierta.

Esta es la utilidad principal de la poesía, a la cual se puede añadir la que resulta de la misma considerada como recreo y entretenimiento honesto, en cuya consideración hace grandes ventajas a todas las demás diversiones, pues la poesía, finalmente, aunque carezca de toda otra utilidad, tiene, por lo menos, la de enseñar discreción, elocuencia y elegancia.

CAPÍTULO II
DE LA UTILIDAD PARTICULAR Y PROPRIA
DE CADA ESPECIE DE POESIA


Además de la utilidad de la poesía en general, de que hemos hablado, tiene cada especie otra utilidad particular y propia que no es menos importante que la primera. Primeramente, la poesía épica es sumamente útil por la idea perfecta de un héroe militar que suele representar. De suerte que en un poema épico bien escrito logra un príncipe marcial una norma con que arreglar y cotejar sus acciones, y un ejemplo que sirva de estímulo a su valor y le anime a empresas grandes; pues no hay duda que el ejemplo ajeno, aun solamente representado, puede producir maravillosos efectos en un espíritu alentado y bizarro. De Alejandro Magno se puede creer que debió mucho en sus militares hazañas a los ejemplos de heroico valor que leía continuamente en los poemas de Homero, pues se sabe que los llevaba siempre consigo dondequiera que iba, y, aun de noche los ponía debajo de la almohada; y destinó, para guardarlos, una arquilla muy rica, despojo del vencido Darío envidiando, en medio de su mayor fortuna, la de Aquiles, que había logrado la dicha de tener para sus hechos tan famoso poeta. Y, sin alejarnos tanto de nuestro siglo, hallaremos muy parecido a esto lo que nos refieren del célebre rey de Suecia Carlos XII, que también llevaba siempre en la faltriquera a Quinto Curcio; y no dudo que las hazañas de Alejandro, con tanta elegancia escritas por este historiador, habrán encendido en generosa anulación el espíritu brioso de ese héroe del norte y dado motivo a sus marciales arrojos, en que manifestó tan raro valor.

No es menor la utilidad que produce la tragedia, en quien los príncipes pueden aprender a moderar su ambición, su ira otras pasiones, con los ejemplos que allí se representan de príncipes caídos de una suma felicidad a una extrema miseria cuyo escarmiento les acuerda la inconstancia de las cosas humanas los previene y fortalece contra los reveses de la fortuna. Además de esto el poeta puede y debe pintar en la tragedia las costumbres y los artificios de los cortesanos aduladores y ambiciosos, y sus inconstantes amistades y obsequios; todo lo cual puede ser una escuela provechosísima que enseñe a conocer lo que es corte y lo que son cortesanos, y a descifrar los dobleces de política y de ese monstruo que llaman razón de estado.

El pueblo y los hombres particulares logran su aprovechamiento en la comedia, viendo en ella copiado del natural retrato de sus costumbres y de sus vicios y defectos, en el vejamen cada uno aprende y se mueve a corregir y moderar los propios. Pues la lírica no carece tampoco de la utilidad, porque, dejando aparte las sátiras, que ya se escriben expresamente para aprovechamiento del pueblo y para corrección de sus vicios, todas las composiciones líricas que contienen alabanzas de las virtudes y de las acciones gloriosas son utilísimas por los efectos que causan en quien las lee. En prueba de esto aquella oda de Horacio, con tanta razón celebrada, Beatus ille qui procul negotiis, etc., ¡cuán dulcemente inspira el menosprecio grandezas de una corte y de su bullicio, y cuán hermoso y apetecible pinta el retiro de una aldea! Dejo aparte otros muchos ejemplos que pudiera traer.

Solamente parece que puede caer, algún género de duda en la lírica vulgar, cuyos argumentos suelen ordinariamente ser de amores profanos, Pero, cuanto a esto, yo considero los líricos poetas como divididos en dos clases: de lascivos, otra de amorosos. Los lascivos son aquellos que, olvidados de su primera obligación, y negando a la moral y a la religión la obediencia y subordinación que debían, escribieron de asuntos manifiestamente deshonestos. Pero semejantes poetas, aunque en lo demás hubieran llegado a la perfección, ya desmerecieron por defecto tan notable el nombre de buenos poetas; mas de estos tales no hablo ni hallo razón para defenderlos, mayormente estando, a Dios gracias, nuestros poetas exentos de tal nota, pues no se leen en sus obras, que yo sepa, como en algunas de otras naciones aquellos asuntos tan opuestos a la modestia y recato de las buenas Musas, como Epitalamios de Venus, Hurtos nocturnos, Adonis, etc. Los amorosos son aquellos que siguiendo los conceptos de la filosofía platónica y sus ideas, escribieron sin obscenidad alguna la historia de sus honestas pasiones, manifestando en ella todos los internos movimientos de su corazón, ya absorto de admiración, ya oprimido de temor, ya alentado de dulce esperanza, ya turbado entre contrarios efectos. Y estos, si no es tratándolos con mucho rigor, no me parece que se puedan tener por poetas dañosos o escandalosos, supuesto que se contentaron con divertir sus lectores con lo suave de una pasión, sin ofender los oídos con lo brutal de un apetito. Y en esta misma diversión (que considerada como tal tiene también su utilidad, según hemos dicho) suelen de ordinario los mismos poetas mezclar discretamente muchas reflexiones y avisos morales, que directamente hacen ver las inquietudes y zozobras de una desordenada pasión (…).

Estas y otras muchas reflexiones semejantes, aun a vuelta de argumentos amorosos, hacen la poesía lírica bastante útil y provechosa para que, aun en su especie, que suele ser dirigida al deleite y deporte de los lectores, no se eche de menos esta circunstancia tan apacible.

CAPÍTULO III
DE LA INSTRUCCIÓN EN TODAS ARTES Y CIENCIAS

Podemos también considerar otra no pequeña utilidad de la poesía, en cuanto instruye en todo género de artes y ciencias, directa o indirectamente. El poeta puede y debe, siempre que tenga ocasión oportuna, instruir sus lectores, ya en la moral, con máximas y sentencias graves, que siembra en sus versos; ya en la política, con los discursos de un ministro en una tragedia; ya en la milicia, con los razonamientos de un capitán en un poema épico; ya en la economía, con los avisos de un padre de familia en una comedia. Con la ocasión de referir algún viaje podrá enseñar con claridad y deleite la geografía de un país, la topografía y demarcación de un lugar, el curso de un río, el clima de una provincia; y, finalmente, en otras ocasiones, podrá de paso enseñar muchas cosas en todo género de artes y ciencias, como hicieron los buenos poetas. La geografía de Homero es exactísima. Mas, ¿qué digo la geografía?

Es opinión común que este gran poeta sembró en sus poemas las semillas de todas las ciencias y artes que fueron después creciendo. Así lo afirma, entre otros muchos, Francisco Porto Cretense en su prefación a la Ilíada: Nemo dubitat hunc vatem omnium praeclarissimarum rerum dedisse semina; unde postea, tot artes, tot liberales disciplipinae natae auctae, ac confirmatae, etc. Virgilio, tomando ocasión de los viajes de Eneas, enseña gran parte de la geografía del archipiélago y de toda la navegación de Troya hasta Cartago, Y de Cartago a Italia. El célebre Luis Camoes, con la ocasión de explicar las pinturas de las banderas y gallardetes de los navíos de Vasco de Gama, hace un epílogo de la historia de Portugal y de las hazañas de los portugueses.

Lo que importa en esto es saber el cuándo y el cómo, esto es, el tiempo oportuno y el modo poético con que se ha de envolver y disfrazar la instrucción; acerca de lo cual digo que el acierto en el tiempo y modo depende principalmente del juicio y discreción del poeta, prendas que más se adquieren con reflexiones propias que con reglas ajenas. De suerte que la principal regla será observar atentamente cómo y con qué artificio y circunspección los buenos poetas han enriquecido sus obras con instrucciones y doctrinas, sin afectación ni exceso. Además de esto (por decir algo aquí de paso, dejando lo demás para lugar más oportuno), débese advertir que la instrucción por sentencias morales obliga al poeta a mucho miramiento y artificio. Es la sentencia un pensamiento u concepto útil y provechoso para arreglamiento de la vida humana, declarado en pocas palabras.

Las sentencias, según un aviso notable del satírico Petronio, no deben sobresalir del cuerpo de la oración, como sobrepuestas, sino ser entretejidas en el mismo fondo de ella: Curandum est ne sententiae emineant extra corpus orationis expressae, sed intexto vestibus colore niteant. Y el principal cuidado y artificio del poeta, si quiere no ser cansado, ha de esmerarse en usar con mucha moderación de las sentencias morales y en disfrazarlas y envolverlas en la misma acción, como hizo casi siempre Virgilio. Cuanto a la doctrina y erudición en otras artes y ciencias, es también necesaria una suma moderación. Si un poeta, dice el P. Le Bossu, debe saber de todo, no ha de ser eso para despachar su doctrina y ostentar su comprensión y estudio, sino para no decir cosa alguna que le manifieste ignorante y para hablar con propiedad en todas materias. El querer ostentarse erudito sin necesidad ni motivo bastante y leer de oposición en un poema, o en una comedia o tragedia, es tan disonante y tan ajeno de un buen poeta, como propio de ingenios pueriles y de pedantes, que escriben siempre con la mira de parecer doctos y entendidos en todo. Lope de Vega Carpio (sea dicho con paz de sus apasionados) ha dado alguna vez en este bajío (…)

CAPÍTULO IV
DEL DELEITE POETICO Y DE SUS DOS PRINCIPIOS:
BELLEZA Y DULZURA

Entramos ahora en el dilatado campo del deleite poético, por quien la poesía se aventaja a todas las demás artes y ciencias, valiéndose de este imán con que atrae los corazones y gana las voluntades. El deleite poético no es otra cosa sino aquel placer y gusto que recibe nuestra alma de la belleza y dulzura de la poesía. Dije de la belleza y dulzura, porque, aunque estas dos cosas o calidades los más las tienen por una misma, son en realidad dos cosas muy distintas, como luego veremos.

El Muratori, que con tanto acierto ha escrito de la belleza poética, es de opinión que, como la utilidad es producida por lo bueno, o sea, por la bondad unida con la verdad, así el deleite poético procede de la belleza fundada en la verdad. La verdad de la poesía, adornada de la belleza que a aquélla conviene, deleita el entendimiento, y la bondad, unida con la verdad, aprovecha a la voluntad. La bondad, pues, y la belleza, unidas con la verdad, son, según este autor, las fuentes de donde el útil y el deleite poético derivan.

Y como de la utilidad se ha hablado ya difusamente en los capítulos antecedentes, discurriendo ahora del deleite, digo que éste no procede solamente de la belleza poética, sino también de la dulzura, calidad muy distinta de la otra y que tiene mayor parte en el deleite poético. No olvidó esta distinción la perspicacia de Horacio, que la enseña claramente en su Poética, advirtiendo que no basta que los poemas sean bellos, sino que también han de ser dulces: Non satis est pulchra esse poemata, dulcia sunto.

Ciertamente que la autoridad de este maestro es tan clara que no admite réplica, y he extrañado mucho que el docto y erudito comentador Ricardo Bentleo haya querido mudar el pulchra en pura, por no entender esta diferencia, que ya entendió Dionisio de Halicarnaso, y que se funda en evidentes razones, siendo diversas las calidades de cada una, diversas las cosas de que se componen y diversos también los efectos. Porque la belleza consiste en aquella luz con que brilla y se adorna la verdad, luz que, como enseña el citado Muratori, no es otra cosa sino la circunsbrevedad o claridad, evidencia, energía, utilidad y demás circunstancias y calidades que pueden acompañar y embellecer la verdad. Pero la dulzura no consiste propiamente en alguna de estas calidades sino especialmente en aquellas que pueden mover los afectos de nuestro ánimo, como lo declaró Horacio añadiendo a lo que había dicho: Et quocunque volent, animum auditoris agunto.

Los efectos son también diversos, porque la belleza, aunque agrade al entendimiento, no mueve el corazón si está sola; al contrario, la dulzura siempre deleita y siempre mueve los afectos, que es su principal intento. En prueba de esto, algunos pasos de célebres poetas, en cuya belleza han hallado qué censurar los críticos, a pesar de todas sus oposiciones, se han alzado con el aplauso general, por la dulzura y la terneza de los afectos que expresaban.

(…)

En lo que acabo de decir no es mi intento aprobar ni defender las impropiedades en la expresión de afectos, antes bien expresamente hablaré de semejante defecto en su lugar oportuno. Solamente quiero decir que el poeta que hiciere dulces sus versos con la moción de afectos, habrá dado en el blanco y en el punto principal del deleite poético, y que la dulzura de los versos encubrirá muchas faltas a la belleza. Bien es verdad que si éstas fueren tales y tantas que oprimiesen la dulzura, en tal caso, como la conmoción interrumpida y debilitada por lo afectado y artificioso de la belleza no será bastante para que el corazón se niegue a las oposiciones del entendimiento, será preciso ceder a la razón y desaprobar una dulzura tan defectuosa. Solís expresó muy bien esto en una copla:

¡Qué simple aquel ruiseñor
que de su ausente se aleja!
Por dar dulzura a la queja,
quita el crédito al dolor.

Concepto al parecer sacado de aquel de Quintiliano (lib. 9), que dice que dondequiera que el arte se ostenta es señal que flaquea la verdad: ubicumque ars ostentatur, veritas abesse videatur. Sólo quisiera yo que Solís, en vez de decir por dar dulzura a la queja, hubiese dicho por dar belleza a la queja, porque, como acabamos de probar, la belleza es muy distinta de la dulzura, y aquélla, y no ésta, puede quitar el crédito al dolor; y, antes bien, la queja, cuánto más dulce será más creída.

LA RESPIRACION DEL POEMA
Por: Carlos Yusti

La poesía es sin duda una forma de sabiduría especial que desde tiempos remotos ha formado parte medular de la historia del hombre. El tema de la muerte, el amor, la guerra y la soledad parece permanecer intactos a través de los tiempos. Sólo cambian sus interlocutores. Como lo demuestra este fragmento egipcio titulado “diálogo del desesperado con su alma”, de aproximadamente 2.250. Su autor es desconocido, pero las metáforas que evocan la muerte son muy actuales:

Hoy está ante mí la muerte,
como un enfermo que ha sanado,
como un enfermo que sale de su enfermedad.
Hoy está ante mí la muerte
como perfume de mirra
como remero que descansa colocando el barco a la vela.
Hoy está ante mí la muerte,
como perfume de flor de loto
como el que descansa en la orilla fresca.
Hoy está ante mí la muerte.

La incertidumbre de no conocer que hay detrás del umbral de la muerte también ha perseguido al hombre desde siempre. Este poema, conocido como “canto del arpista”, concebido, según datos históricos, alrededor del 2140 a.n.e., durante el reinado de Antef, de la dinastía XI, toca de manera sencilla y clara dicho tema:

Nadie viene de allá
para decirnos su condición
para decirnos lo que desean
para que nuestro corazón esté tranquilo,
hasta el momento en que nos toque también
ir para el lugar a donde han ido.
Sé feliz
sigue tu deseo mientras vivas.

El amor evocado en un texto Piaroa, etnia indigena de Venezuela, puede revelarnos que los hombres nos forjamos a través de los siglos por nuestros sentimientos los cuales parecen resistir todos los cambios sociales y culturales a saber:

Si tú me miras,
soy como la mariposa roja;
si me hablas,
soy el perro que escucha;
si me amas,
soy la flor, que se calienta. entre tus cabellos.
Si me rechazas,
soy como una canoa vacía
que boga por el río,
y los peñascos destrozan.

La poesía nos respira. El poema nos inventa de carne y sueños cuando lo escribimos, lo escuchamos o leemos. Cuando el poema hace silencio nos borra la boca, pero el poema se escribe a gritos en nuestra alma. Cuando el poema estalla la belleza sale por la piel, se derrama por los ojos. En la respiración del poema estamos vivos. El arte de escribir poemas nos espera, o nos hace emprender el vuelo. Hay que estar atentos en el instante en que a la sangre le crecen plumas. Si la metáfora nos acorrala en vez de manos tenemos nubes. Si la metáfora se escribe en el muro de mi calle de alguna mirada saldrá una bandada de mariposas. Si la metáfora se escribe en los muros de la prisión, el corazón sin duda abrirá la jaula del pecho y emprenderá el vuelo.


Muchas veces hablamos con metáforas sin enterarnos y sin sentirnos poetas. La poesía al parecer no necesita condiciones, ni climas especiales (aunque muchos poemas mencionen la primavera como estación virtual). Mucho menos exige algún tipo de doctorado o como lo ha escrito Sophia de Mello Breyner Andresen: “La poesía no me pide exactamente una especialización, puesto que su arte es el arte del ser. Tampoco es tiempo o trabajo lo que la poesía me pide. Ni me pide una ciencia, ni una estética, ni una teoría. Antes me pide la entrega de mi ser, una conciencia más honda que mi inteligencia, una fidelidad más pura de la que puedo controlar. Me pide una intransigencia sin fisura. Me pide que arranque de mi vida que se quiebra, gasta, corrompe y diluye una túnica sin costura. Me pide que viva atenta como una antena, me pide que viva siempre, que nunca duerma, que nunca me olvide. Me pide una obstinación sin tregua, densa y compacta”.

La lectura de un poema, cualquier poema, incluso los ramplones, confronta siempre al lector con el asombro. En primer lugar con el asombro que produce un lenguaje empleado a fondo, más allá del simple hecho comunicacional. En segundo lugar el encuentro asombroso de una serie de imágenes literarias que nos descubren la belleza del mundo.

La lucidez poética roza bastante con la lucidez filosófica. Percibiendo esto Antonio machado escribió que los grandes poetas eran metafísicos fracasados y que los grandes filósofos eran poetas que creían en la realidad de sus poemas. La gran diferencia entre la poesía y la filosofía estriba en que la poesía no quiere edificar sistemas, simplemente pretende arrancarle a las palabras su melodía, su música secreta.

A través de los siglos a la poesía se le ha querido asignar actitudes responsables, posibilidades denominadas serias, usos prácticos en la vida. Por esa razón muchos poetas se convierten en voceros de los oprimidos, en banderas para la lucha, en trinchera contra la barbarie. No obstante la poesía por encima de las modas literarias o políticas es una ética, una estética y una mística en el cual las palabras, la noche oscura del espíritu y las dudas metafísica se ensamblan para que el hombre trate de alcanzar ese crecimiento interior y lo aleje de la pequeñez de sus horrores cotidianos. No por azar Jean Biés escribió: “En un mundo donde el eslogan sustituye al Mantra, donde el afiche publicitario se toma por ícono, y donde las matriculas socio-administrativas imitan curiosamente el simbolismo de las transmutaciones cabalísticas y los hexagramas del I Ching, el poeta es presa de los peores obstáculos, por poco que quiera ser fiel así mismo. Deberá evitar, para su propio beneficio, las trampas del partidismo, las alabanzas adulantes, las cargas profesionales que le distraerán lo más precioso de su tiempo y de sus fuerzas, alterando su vocación e incluso haciéndola susceptible de esterilizarse”.

Acercarse a la poesía no es más que el hecho de aproximarse al lenguaje. Buscar la finalidad de la poesía es siempre una búsqueda inútil. Buscarle acomodo al poeta en la estantería del trabajo fructífero es siempre una actividad estéril. Martin Heidegger lo ha escrito hace tiempo: “…el campo de acción de la poesía es el lenguaje. Por tanto, la esencia de la poesía ha de comprenderse mediante la esencia del lenguaje…”

DECÁLOGO DEL ESCRITOR
Por: Augusto Monterroso

1. Cuando tengas algo que decir, dilo; cuando no, también. Escribe siempre.
2. No escribas nunca para tus contemporáneos, ni mucho menos, como hacen tantos, para tus antepasados. Hazlo para la posteridad, en la cual sin duda serás famoso, pues es bien sabido que la posteridad siempre hace justicia.
3. En ninguna circunstancia olvides el célebre dictum: "En literatura no hay nada escrito".
4. Lo que puedas decir con cien palabras dilo con cien palabras; lo que con una, con una. No emplees nunca el término medio; así, jamás escribas nada con cincuenta palabras.
5. Aunque no lo parezca, escribir es un arte; ser escritor es ser un artista, como el artista del trapecio, o el luchador por antonomasia, que es el que lucha con el lenguaje; para esta lucha ejercítate de día y de noche.
6. Aprovecha todas las desventajas, como el insomnio, la prisión, o la pobreza; el primero hizo a Baudelaire, la segunda a Pellico y la tercera a todos tus amigos escritores; evita pues, dormir como Homero, la vida tranquila de un Byron, o ganar tanto como Bloy.
7. No persigas el éxito. El éxito acabó con Cervantes, tan buen novelista hasta el Quijote. Aunque el éxito es siempre inevitable, procúrate un buen fracaso de vez en cuando para que tus amigos se entristezcan.
8. Fórmate un público inteligente, que se consigue más entre los ricos y los poderosos. De esta manera no te faltarán ni la comprensión ni el estímulo, que emana de estas dos únicas fuentes.
9. Cree en ti, pero no tanto; duda de ti, pero no tanto. Cuando sientas duda, cree; cuando creas, duda. En esto estriba la única verdadera sabiduría que puede acompañar a un escritor.
10. Trata de decir las cosas de manera que el lector sienta siempre que en el fondo es tanto o más inteligente que tú. De vez en cuando procura que efectivamente lo sea; pero para lograr eso tendrás que ser más inteligente que él.
11. No olvides los sentimientos de los lectores. Por lo general es lo mejor que tienen; no como tú, que careces de ellos, pues de otro modo no intentarías meterte en este oficio.
12. Otra vez el lector. Entre mejor escribas más lectores tendrás; mientras les des obras cada vez más refinadas, un número cada vez mayor apetecerá tus creaciones; si escribes cosas para el montón nunca serás popular y nadie tratara de tocarte el saco en la calle, ni te señalara con el dedo en el supermercado.

*El autor da la opción al escritor, de descartar dos de estos enunciados, y quedarse con los restantes diez.


DECÁLOGO DEL POETA
Por: Óscar Echeverri Mejía

1. Amarás a la poesía con todas tus fuerzas.
2. No escribirás un poema innecesario.
3. Pondrás magia en tus poemas.
4. Honrarás la memoria de los Poetas del Pasado, como heredero de sus enseñanzas.
5. No matarás al Poema, dejándolo inmaduro, imperfecto, tópico o con elementos superfluos.
6. No utilizarás el Poema para fines innobles.
7. No harás artesanía, imitando servilmente a otros poetas, sino Arte, aportando tu propia Creación.
8. Buscarás en tu Poema la autenticidad y la Universalidad.
9. Mirarás con severidad al Poema propio, al ajeno con Benevolencia.
10. Buscarás y darás Consejo cuando sea menester.


DECÁLOGO DEL POETA PERDIDO
Autor: Poesía para perdidos

1. La poesía nace del interior de la persona. Cuando le nace, ésta persona se convierte en poeta.
2. No es imprescindible para hacer poesía, una buena formación académica o intelectual. Lo único imprescindible es tener sensibilidad.
3. En la poesía lo más importante son los Sentimientos.
4. La función principal de la poesía es hacer Sentir, a uno mismo y/o a los demás.
5. La función comunicativa de la poesía es secundaria a la función terapéutica.
6. La poesía pretende el conocimiento del mundo interior y del mundo exterior.
7. La poesía siempre busca la Verdad.
8. Cuando la poesía se transmite a través de la escritura las reglas lingüísticas no son determinantes.
9. La poesía busca la Belleza, y fundamentalmente la Felicidad.
10. La poesía es Estar en el Ser. (Octavio Paz)

*La autora de este blog advierte que los decálogos dicen la verdad de su autor, la cual no necesariamente es compartida por otros autores.
**La autora del blog no necesariamente comparte algunos de los conceptos y puntos de vista que aparecen en este material.