Taller de poesía

La semana pasada impartí un taller en Puerto Plata para jóvenes de diferentes colegios y liceos. Me invitó la Sociedad Cultural Renovación, institución dedicada al desarrollo del arte y la cultura en esta provincia.
Trabajé con dos grupos. Uno en la mañana y otro en la tarde. Desde el principio logramos conectar muy bien y ellos se soprendieron por la "juventud" de la instructora. Alguien de me dijo que esperaban a una señora mayor, con canas y lentes. Al finalizar el taller una de las participantes me dio una carta preciosa en la que decía que al principio, cuando me vio, tuvo sus dudas pues le parecí demasiado joven como para ser "sabia" y para contagiarle la pasión por las letras, pero luego las reservas se fueron y disfrutó mucho el taller. Otra muchacha me dijo que también se sorprendió porque creía que yo era una señora mayor, pero que se alegró de que yo fuera tal como soy porque nunca se había reído tanto en un taller, en el que se había entretenido pero al mismo tiempo había aprendido mucho.
Eso me ha pasado en muchas ocasiones. Cuando trabajé para la Fundación Educadores Unidos del Cibao y cuando cooperé con el Cuerpo de Paz, siempre que impartía un taller (sobre prevención de ETS y SIDA, liderazgo, trabajo comunitario, etc) la gente me encontraba joven, pero luego se daban cuenta de que eso no era un obstáculo y disfrutaban mucho la experiencia.
Pienso que la juventud, lejos de ser una debilidad, puede ser una ventaja, en especial porque las personas jóvenes tienen la energía y el entusiasmo que se necesita para este tipo de trabajo. Claro, las personas mayores tienen la sabiduría y la experiencia, pero si una persona, puede combinar ambas cosas, la actividad será mucho más enriquecedora.
Decidí enfocar el taller en dos direcciones: la primera fue hablar de conceptos y asuntos técnicos de la poesía. Me resulta incomprensible que una persona pretenda ser un gran escritor si no sabe qué es un soneto, cuáles son las figuras literarias, cómo se pueder abordar un poema, los diferentes puntos de vista que hay, las formas de tratar la realidad, el campo sensorial, y otros aspectos que son vitales a la hora de crear. En segundo lugar, discutimos las cualidades de un poeta, los valores de la poesía, la preparación del escritor, la pasión por el arte y la dedicación al trabajo.
En el taller los protagonistas fueron los participantes y pienso que ahí radicó el éxito de todo. Me gustan las actividades en donde sólo actúo como facilitadora y realizo dinámicas para que sean lo jóvenes los líderes, los que aportan soluciones y los que dirigen las sesiones. Mi labor sólo consistió en guiarlos y darles algunas indicaciones, responder a sus preguntas, hablarles de mi experiencia como creadora y aclarar algunos entuertos.
Los muchachos fueron muy abiertos y participativos. Durante el proceso escribieron varios poemas con los que participarán en el concurso que organiza la Sociedad Cultural Renovación y que patrocina la Fundación Brugal.
El primer día fui con tacones altos y no los aguanté, así que el segundo día fui como el que va para una guerra: lista para todo. Debo decir que me reí muchísimo en esos dos días pues tenía mucho que no ejercitaba mi sentido del humor y que al mismo tiempo no interactuaba con gente tan divertidad, espontánea e ilusionada.
Los jóvenes tienen una cualidad muy buena que la perdemos quienes hemos vivido un poco más. Ellos todavía tienen fe. Creen en las personas. Creen en los sueños. Tienen la humildad para aceptar una sugerencia o para pedir un consejo. También la valentía para decirte la verdad. Por eso me gustó tanto trabajar con ellos, a su lado.
En los dos días surgieron cosas muy curiosas como la del chico que detesta la poesía pero que asistió al curso porque está amargado (ojalá se le haya pasado el amargue) y que decía que la principal cualidad de un poeta debe ser la amargura, o el chico que copió a Desiderata pero que no lo admite ni que le apunten con un fusil (cuando estábamos hablando me dijo que esas líneas era suyas con una convicción irrebatible). También el joven que cantó una canción cristiana que él había escrito, la muchacha que escribió el doloroso poema sobre la partida de su padre o las chicas Maktub que me recordaron las fraternidadas americanas.
A ellos les prometí ponerles un enlace con el folleto que utilizaron en el taller y otro material adicional. Aún no lo he hecho pero lo tengo pendiente.
Gracias a José Mármol. Gracias a la Lilian y a todo el personal de la Sociedad Cultural Renovación. Gracias a todos los muchachos que participaron con entusiasmo y alegría. Me alegró mucho conocerlos y vivir juntos esta experiencia.