Belleza

Hace un par de días empecé a leer el libro "Arte poética" (Edición Biblioteca de Bolsillo, 2005) en el cual aparecen agrupadas seis conferencias que el grandioso escritor Jorge Luis Borges dictó para los estudiantes de la Universidad de Harvard.
En la primera conferencia, llamada "El enigma de la poesía", el argentino cuenta que uno de sus maestros literarios, Rafael Cansinos-Asséns, escribió un poema en prosa en el que le pedía a Dios que lo salvara de la belleza porque "hay demasiada belleza en el mundo". De acuerdo a Borges, Cansinos-Asséns pensaba que la belleza estaba inundando el mundo.
Al leer esta afirmación tuve que detenerme pues de repente comencé a pensar en que siempre estamos atento a los problemas, la indigencia, las divisiones, las guerras, las enfermedades, el enemigo y todo lo que se nos ocurra. Pero no siempre abrimos los ojos y el alma para apreciar la hermosura de la vida y las cosas realmente valiosas que ha creado la mano del hombre. Pensé en lo inútil que es tomar la cuerda o la navaja, cuando en este planeta hay tanto por hacer, por conocer y por degustar.
Recuerdo que hace un tiempo leí en el blog de Tipo Corriente -quien ahora no está en la red pero volverá pronto- un post en el que él citaba, sin dar respiro al lector, todas las obras de arte que lo habían impresionado. Al leerlo pensé que hay tantas cosas maravillosas que esta vida no me alcanzará para verlas y ponderarlas. Y, al leer lo que escribió Cansino-Asséns sobre la belleza, volví a recordarlo en el momento preciso, pues en los últimos tiempos he estado más atenta a la oscuridad que a la luz.

Por eso comencé a pensar en dónde hay belleza, en cuáles cosas de mi mundo hay algo que deleita mis sentidos y mi espíritu. Fruto de esa reflexión, surgió este pequeño listado de gestos, lugares y personas que rezuman toda la hermosura de la vida.

Hay belleza:

1. En la franja roja que se aparece en el horizonte de Santiago y que puedo ver desde El Monumento.
2. En la vista de las luces de la ciudad en la noche, desde el restaurante Camp David Ranch.
3. En el pregón de las marchantas que parece un canto o una plegaria.
4. Cuando mi sobrina Amy pone en diminituvo las palabras o me sonríe.
5. Cuando Iris o Cami me reciben en la mañana y mueven la cola en señal de alegría.
6. En Mozart, Bach, Chopin y Satie... siempre habrá belleza.
7. En las salas de exposiciones del Centro León, y los demás museos y centros culturales del país.
8. En la vista del mar que disfruto cada vez que voy a Santo Domingo y paso por el Malecón.
9. En la arena y las playas de Bávaro.
10. Cuando llamo a mi madre cada mañana y me dice "Princesa".
11. Cuando estoy triste y mi madre me recita los versos de Rubén Darío "La princesa está triste, qué tendrá la princesa..."
12. En la gente de los campos de la República Dominicana.
13. En las caminatas sin propósitos por la calle El Conde de Santo Domingo.
14. En la zona colonial.
15. En los conciertos de jazz que organiza La 37 Por Las Tablas.
16. En los tígueres que hacen esquina cuando me dicen: "Diablo, rubia, tú si ta´buena", y yo les sonrío o les lanzo un beso.
17. En la amabilidad de los camareros del restaurante Montezuma en Santiago.
18. Cuando camino por las calles de mi ciudad querida.
19. Cuando mi abuela me mira con sus ojos de sabia y me da un beso.
20. En las palmeras de la costa.
21. En los framboyanes que hay en Navarrete.
22. En Jarabacoa, sus flores, sus vistas, su fríito, sus caballos y la sonrisa de Taty.
23. En todos los rincones artísticos del país.
24. En mis días tranquilos.
25. En todo lo que quiero.
*La imagen: Green Violinist/Marc Chagall