Entrevista a Juan Freddy Armando

Comparto con ustedes otra interesante entrevista realizada al escritor dominicano Juan Freddy Armando publicada en la sección Areíto del Periódico Hoy. Me agrada mucho leer cómo piensan los escritores de mi tierra y gracias al intelectual León David tengo esa oportunidad.
Juan Freddy es poeta y narrador. Actualmente se desempeña como director de la Biblioteca Dominicana y es el moreno más simpático que hay, uno de los escritores más entusiastas y con una de las personalidades más bellas de todo el ambiente literario. En Cielo Naranja encontrarán su biografía y una selección de sus poemas.

Areito
CRÍTICA
Entrevista a Juan Freddy Armando

POR LEÓN DAVID
1-LEÓN DAVID: ¿En qué consiste la poesía?¿Qué función cumple y por qué diera la impresión de que en la actualidad tiene pocos lectores?

JUAN FREDDY ARMANDO: Esta pregunta tiene tres partes. Veamos la primera. Yo diría que la poesía consiste en comunicar al lector una emoción que el autor ha vivido, y que desde el punto de vista creativo es suficientemente distinta de lo que comúnmente le ocurre a la gente, toca algunas fibras humanamente impresionables, estremece algún valor en las reglas de conducta del lector, y produce un cambio en la forma de ver algún concepto profundo y vital, y que todo esto sea comunicado a través de un texto donde lo que prime sea lo emocional por encima de todo. En esa definición toqué los que considero cuatro aspectos fundamentales del poema con capacidad de permanecer por encima de lenguas, culturas, costumbres, regiones o épocas: lo creativo, lo humano, lo ético, lo filosófico y lo lingüístico.

A lo mejor esta definición le diga poco a los poetas y mucho a los filósofos. Pero así tiene que ser, porque el poeta, por el hecho de serlo, no está necesariamente capacitado para definir la poesía. Debido a que las definiciones son oficio de la ciencia, del análisis, de la razón, y no de la intuición, el inconsciente o la creación, que son las cualidades del poeta. Aunque claro, ha habido poetas que tienen las dos alas: son grandes poetas –es decir, grandes cultivadores del pensamiento lateral y el pensamiento lógico. Además, el hecho de ejercer un oficio no hace a nadie ser quien mejor puede conceptualizarlo científicamente. Por ello, siempre quien se dedica a estudiar un oficio puede hablar de él con más propiedad que quien lo ejerce. Si me dedico a estudiar las carnicerías y carniceros, de seguro conoceré más que un carnicero, que sólo conoce la experiencia suya y de su carnicería. Por eso, son pocos los poetas que pueden hablar teóricamente con propiedad sobre poesía: Borges, Paz, Blake, dos o tres más, y cerramos la puerta.

Sobre qué función cumple la poesía, tu segunda pregunta, te diré lo siguiente: A mí entender, la poesía cumple funciones generales y particulares en la vida del ser humano. Las generales son aquellas que realiza en cuanto obra de arte en general, y esas las comparte con toda obra creadora. En esa dirección, el poema ayuda a todo lector –no importa si es ingeniero, médico, físico nuclear u obrero- a despertar su creatividad, y con ello lo ayudará a encontrar mejores y más rápidas respuestas a problemas de su vida diaria tanto en lo profesional como respecto a sus familiares y amigos. También alimenta la felicidad y vitalidad de su existir, puesto que las emociones que produce un poema dan dicha y paz, y éstas son un alimento que prolonga y enriquece la vida. Después que lees, por ejemplo, el poema “Yelidá”, te revitalizas, pues es un esparcimiento que produce la misma sensación de satisfacción que nos dan otras diversiones, sólo que la del poema es más duradera y enriquecedora, por su originalidad y carga emotiva irrepetible. Además, toda moral se basa en una mística, y un buen poema afina más la sensibilidad hacia los buenos valores morales que hacen a una mejor persona social y humanamente hablando. Otra importante función del poema es que nos conduce a conocer más profundamente la vida, el cosmos, la naturaleza humana y la sociedad en que vivimos, ya que la poesía verdadera ahonda sobre alguna idea que nos ayuda a conocer mejor la conducta del grande y pequeño universo en que vivimos.

La pregunta de por qué parece que la poesía tiene pocos lectores hoy. Creo que no. Todo lo contrario. Los medios de comunicación modernos han aumentado la presencia de la poesía en la vida de los humanos. Por ejemplo, el internet está lleno de poesía. No sólo de los grandes poetas, sino también de muchachos que se estrenan en los sites libremente, y producen y leen mucha poesía. Sólo tienes que entrar a Abecedario, el sitio administrado por el poeta, novelista y cuentista dominicano Pedro Valdez, o a loscuentos.net o a predicado.com, entre otros, que están llenos de novelas, cuentos, poemas que leen decenas de miles de personas diariamente.

De otro lado está la presencia de los grandes compositores y cantautores, que producen y popularizan excelentes poemas. “Pueblo blanco”, de Joan Manuel Serrat es una excelente muestra.

Lo que pasa es que el libro de poemas leído en papel, comprado en la librería, ha perdido parte de su fuerza. Y la razón principal de eso se la atribuyo al hecho de que su máquina impulsora que otrora la empujaba ha perdido terreno: la declamación. Antes, la gente oía a un declamador decir un poema, y quería tener en su casa las letras del mismo, y compraba el libro. Eso se ha perdido un poco, y creo que el deber de los poetas y de la Secretaría de Cultura es darle calor a esa forma de arte.

Otro factor, que no es actual sino viejo es la realidad de que la poesía siempre ha tenido menos lectores que la novela, el cuento o el teatro. Creo que sólo el ensayo ha tenido siempre menos lectores que la poesía. Es parte de la naturaleza humana y de esos géneros. Siempre será más atractivo que te narren un hecho –cuento- a que te narren una emoción –poema-, y mucho mejor será que te narren la historia entretejida de emociones y hechos –novela-.

2-LEÓN DAVID: ¿A qué se debe que el grueso de la poesía contemporánea se desentienda de las formas métricas tradicionales? ¿Crees tú que el verso regular, la rima y esquemas fijos como el soneto son artificios anticuados que es preciso abandonar?

JUAN FREDDY ARMANDO: En primer lugar, pienso que el hecho de que la mayoría de los poetas llamados modernos o de ahora no incursionen ni hayan incursionado en la poesía rimada, es un error propio de una época en que la cantidad de información ha impedido beber lo suficiente y con suficiente concentración en los abrevaderos clásicos. No es que los poetas modernos no gusten de la rima por anticuada. Ese puede ser el pretexto que arguyan, pero lo real y triste y lamentable es su ignorancia de esa gran poesía, como del mundo clásico en general. Y al decir ignorancia no vaya a pensarse que estoy diciendo que no la han leído. La han leído. Pero una cosa es leer y otra conocer. Porque la mayoría de los escritores jóvenes de hoy, los que tienen mayor presencia en los medios de comunicación, empezaron leyendo literatura actual más que clásica, y esa literatura actual es mucha, y como diría Borges “el tiempo aún no ha hecho su antología”, y mezcla el lodo con el oro, basura con finura, y quien no ha tomado primero el referente que dan los clásicos antes de leerla, luego recibe una deformación tal que no puede encontrar la vida, el fuego, la vibración sublime y hermosa que hay en los clásicos. Por ello, los leen, pero no logran disfrutarlos ni entrar en los arcanos que los han hecho permanecer por siglos en el gusto humano. No logran descifrar por qué son clásicos. Se dedican esos jóvenes apenas a respetarlos por viejos, cuando en realidad esas grandes obras no nos piden que las respetemos. Nos piden que las penetremos y gocemos, que nos descubramos en sus grandes angustias, dolores, alegrías, celebraciones, dichas y penares.

Por eso, pienso –aunque no soy quien para dar consejos literarios- pienso que los jóvenes bisoños interesados en ser escritores, deben comenzar leyendo a los grandes clásicos, tal como en la facultad de ingeniería se empieza a enseñar a los aspirantes a ingenieros enseñándoles cómo evolucionó la historia de la construcción de casa, desde los neandertales, sumerios, persas y egipcios hasta el minimalismo y el lecarbussierismo modernos. Para que adquieran desde el principio, la percepción de lo imperecedero, y así aprender a hacer obras que lo sean.
Respondo a tu otra pregunta diciéndote que no. Que en realidad, la rima, los sonetos, las décimas, los romances, no son tradicionales. Son tan modernos como el verso libre. Porque son clásicos, no mueren nunca, y a un poeta moderno le servirían como un ejercicio para aprender a dominar la palabra, conseguir comunicar lo esencial, la musicalidad, la sonoridad.

Por ello, no creo que deban abandonarse, sino todo lo contrario. Que es una práctica que los poetas deben hacer como reto para alcanzar la síntesis, el ritmo, la precisión en el significado y sentido de cada palabra ajustada a la ocasión de lo que desea expresarse. La mejor muestra de ello es que los grandes poetas inmediatamente anteriores a nosotros y hasta de hoy, han acudido a las formas rimadas: Blake, Verlaine, Hugo, Rubén Darío, Huidobro, Vallejo, Lorca, Pedro Mir, Mieses Burgos, Manuel Rueda, León Felipe, Borges, Rafael Alberti, Vicente Aleixandre, Odiseo Elitis, León de Greiff, y muchos otros.

3-LEÓN DAVID:¿Qué es un clásico? ¿Cómo se accede a esa categoría y dignidad?

JUAN FREDDY ARMANDO: Para mí un clásico es la obra que no sólo es imperecedera en la preferencia y gusto artístico del ser humano, sino que además es un paradigma que nos sirve de ejemplo y guía para definir su género, siendo un momento culminante, un hito fundamental en la evolución de un género artístico –en el caso de las artes- o científico, tecnológico, religioso o cualquier otra rama del quehacer humano.

El paso del tiempo y la distancia son factores claves para darle o quitarle a una obra la condición de clásica, debido a que son estos los que permiten que perezca el efecto deformador que imponen los poderes fácticos sobre los verdaderos y justos criterios científicos o artísticos.
Pero en fin, considero que para acceder a la categoría de los clásicos, debe una obra reunir cuatro cualidades esenciales: a)Tener un enfoque innovador, de modo que nos deje en las neuronas la marca imborrable de su impronta de experiencia relativamente única. b) Estremecernos las más hondas fibras emocionales, a la luz de lo que son los ejes emocionales que estremecen al ser humano en cualquier época o condiciones. c) Conseguir cuestionarnos y hacernos cambiar nuestra visión sobre algún aspecto ético de la vida. d) Girar apasionadamente en torno a algunos de los principios de nuestras concepciones del mundo y de las grandes categorías filosóficas profundas que mueven, arman y desarman la existencia humana: dolor, angustia, hambre, miseria, felicidad, dicha, encanto, luchas, ideas,– ya sean políticas, religiosas, culturales y otras- .

4-LEÓN DAVID: ¿Cómo definirías el estilo y su importancia para el escritor?

JUAN FREDDY ARMANDO: A mi juicio, el estilo es la manera particular, personal y única en que el escritor debe enfocar, canalizar, caracterizar y reflejar su personalidad irrepetible como ser humano plasmada en una obra de arte escrita.

“El estilo es el hombre”, ha dicho un sabio de la antigüedad, con toda razón. Porque lo primero que debe hacer una persona que aspira a ser escritor –¡mírenme a mí, dizque dando consejos!- es aprender a leerse a sí mismo, y ahí encontrará su estilo, a causa de que cada ser humano es como las huellas dactilares: único. De ahí que la principal cualidad que debe tener un escritor es ser observador. Observador de sí mismo y del mundo que lo rodea, pues los motivos para su obra están en esos dos grandes campos: el interior que sirve de tamiz y colador de todo lo que mira, y el mundo que lo rodea, que le da los elementos con que compone su trabajo. Mi mejor manera de concebir el interior de un artista de las letras es un conjunto de espejos con distintos colores en sus cristales, de distintas formas, concavidades, convexidades, irregularidades, regularidades. Ahí se refleja todo lo que pasa en el mundo que lo rodea, modificando esos espejos y los espejos modificando ese reflejo del mundo.

El escritor debe aprender –o traer el interés en escrutarlo, hurgarlo, que eso es la vocación- a leerse a sí mismo, a descifrar y convertir en palabras lo que ve en esos espejos. Si fuera pintor, lo convertiría en formas y colores, si músico, en notas y tiempos, si escultor en formas, colores y efectos matéricos, y así sucesivamente lo transmutaría en los instrumentos de trabajo de las distintas artes, según las inclinaciones de sus talentos.

Las señales particulares que lo diferencian suficientemente de los demás escritores, eso es el estilo. El cual siempre estará influenciado por los diversos factores que conforman la biografía del autor, entre ellos, el estilo y forma de otros escritores.

5-LEÓN DAVID: ¿Qué piensas de la crítica literaria en términos generales y de la que en nuestro país viene realizándose?

JUAN FREDDY ARMANDO: Sobre la crítica literaria en general, creo que es esencial para el desarrollo de una buena literatura, debido no tanto a los argumentos que emplee sino ante todo por la autoridad que llegue a tener a la hora de orientar al público, a los profesores de letras, a las escuelas de enseñanza básica y media, a los que guía a los que son los verdaderamente buenos textos. Por ello, todas las grandes épocas de una literatura están marcadas por poseer buenos y abundantes críticos. Sólo hay que ver al México de los 50, la España de los Siglos de Oro, del 98 o del 27, Francia, Inglaterra o Alemania del siglo XVII y XVIII.

La crítica literaria es un oficio muy distinto del que hace el creador, que a menudo no entiende la función de ésta, y por ello la denosta, la desprecia, la malinterpreta y condena.

El trabajo del crítico literario es, a mi juicio, el de un científico estudioso y evaluador de las letras del mundo y de una literatura nacional en particular. Su labor como investigador le requiere las dos condiciones básicas que ha de tener un científico: frialdad para observar y descubrir e imaginación para sentir e interpretar. Con esas dos piezas como escalpelos, penetra la obra literaria y descubre sus encantos y desencantos, virtudes y defectos, ruindades y valentías, profundidad y superficialidad, cursilerías y valores. Que en fin, todas las piezas los tienen, en grado mayor o menor, aun las más grandes creaciones y creadores. Que uno de los deberes del crítico es ver defectos en los grandes, aunque generalmente se cuidan de no decirlos, cosa con la que le hacen un gran daño al arte de escribir.

Sobre la crítica en nuestro país, prácticamente puede decirse que no existe como conjunto, ya que nuestros críticos son muy pocos, y los medios de comunicación, las universidades y el mundo editorial no le dan el lugar que merecen. Bueno ahí está el caso tuyo, León David, que además de ser un gran poeta de creación eres también buen crítico literario, aparte de gran ensayista. Eres casi el único que tienes un espacio para publicar tus estudios y análisis críticos. Y ojalá que no haga yo maldeojo al decir esto, pierdas el espacio.
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