Declaraciones del cardenal dominicano

Hace unos días leí una noticia que me consternó hasta los huesos. El cardenal dominicano Nicolás de Jesús López Rodríguez dio unas declaraciones a la prensa sobre los homosexuales que salieron en todos los periódicos dominicanos, incluso las agencias como EFE y los portales como Terra, se hicieron eco de esta barbaridad.

El cardenal pidió (o exigió) que se expulsaran a todos los homosexuales de la zona colonial de la capital y que se queden en Europa o en Estados Unidos "porque aquí no necesitamos esas lacras sociales". Explicó que no se puede permitir que el centro histórico se convierta en un patrimonio de "degenerados extranjeros y dominicanos".

La nota que sale publicada en Listín Diario cita las palabras textuales del religioso: "Dejemos a los homosexuales que están en Europa muy por su cuenta. Aquí estamos viviendo de una manera más primitiva, pero mucho más sana de la que están viviendo los europeos".

La nota publicada por el Caribe dice aún más, pues según este diario el cardenal exigió que se saquen a todos los homosexuales del país: “Nosotros lo que necesitamos es sanear esto, sanearlo pero de verdad y tener una zona colonial como la de todos los centros histórico".

¿Qué les parecen estas perlas emitidas por el máximo representante de la Iglesia Católica en República Dominicana?

Respeto que esta religión (y las demás) no admitan a los homosexuales dentro de su congregación. Son entidades privadas que están en todo su derecho de hacerlo, total, aunque ellos se lo crean, no son dueños de ningún Dios, si es que existe alguno.

Puedo respetar, aunque no entender, ese rechazo de la comunidad religiosa por quienes tienen una preferencia sexual que no sea la heterosexual, pero es una total falta de respeto y un abuso de poder público, que el cardenal se refiera a los homosexuales como si fueran perros (o peor que eso). Para ese señor los gays no tienen familia, ni amigos, no pagan impuestos, no sirven ni para limpiar el fregadero. Son peor que un estropajo.

Me encanta (con ironía) ver al caballero regodearse y mandar a la mierda a los homosexuales por considerarlos lacras sociales, pero me pregunto porqué él y todos los de su Iglesia no hacen lo mismo con los pederastas que hay en su congregación. No entiendo porqué al cardenal sólo le preocupan los "pájaros" que andan por la calle y primero no comienza a sanear las iglesias y a meter presos a los sacerdotes que violan a nuestros niños y niñas. Eso sí que sería dar un ejemplo de cómo se puede sanear el país (y todo el mundo) de verdaderos criminales.

Resulta curioso ver cómo la Iglesia protege en su seno o se hace de la vista gorda ante los religiosos que cometen delitos, pero están muy atentos a las pajitas del ojo ajeno. Como dije al principio, los católicos o los que pertenecen a otra religión, no tienen porqué aceptar aquello que ellos consideren que va en contra de su fe, pero lo que sí tienen que hacer es respetar la integridad y dignidad de esos seres humanos que el Estado debería proteger porque son ciudadanos con derechos, y a los que se les exije (como a los heterosexuales) que cumplan todos sus deberes y que paguen sus impuestos.

Algo que me llama poderosamente la atención de las declaraciones del cardenal, es que para él Europa y Estados Unidos son lugares parecidos a Sodoma y Gomorra. Él dijo que los europeos y los gringos viven de una manera perniciosa y abominable, y que República Dominicana está mejor que Lola porque aunque somos "primitivos" nos comportamos de manera más sana.

Me gustaría preguntarle al señor si para él vivir de forma sana es formar parte de la cadena de corrupción que hay en este país, ser indiferente y permitir que la iglesia se inmiscuya en asuntos que no son de su competencia, pasar hambre, morirse en un hospital porque no hay medicamentos, salir a la calle con temor de que alguien nos pegue un tiro o nos viole, perder un semestre porque la universidad pública no está dando clases, o tragarnos un cable mientras el honorable Presidente se va de gira por Europa con 60 personas (imagino que se llevó hasta el peluquero) y la primera dama sale corriendo presurosa por las calles de Londres a comprar un abrigo de visón y luego aparece retratada con la reina de Inglaterra luciendo un modelito amarillo pollito y un sombrerito blanco de lo más "chic y caro" como diría Francisco Sanchís.

Si esto es vivir de forma sana entonces este lugar está lleno de pervertidos que abarrotan los consulados para ver si le dan el visado y poder irse a trabajar fuera para mandar sus remesas, las cuales constituyen una de las mayores fuentes de ingresos del país.

Me sorprende también que el cardenal se refiera de esa manera de Europa y Estados Unidos, pues bastante veces que él ha ido por esas tierras a cenar y disfrutar de los lujos que la mayoría de los dominicanos no pueden darse aunque trabajen de sol a sol.

Pero más aún me sorprende que este caballero se refiera a la comunidad homosexual de esa manera y que ningún grupo haya salido en su defensa a decir algo, o que los medios de comunicación locales no hayan tratado de obtener otros puntos de vista (a excepción del programa Toque de queda con Triálogo que llevó a un gay quien defendió con valentía e inteligencia a los de su clase).

Pero esto no se queda ahí. Quiero que ustedes sepan que dos días después de que este señor dijera todas sus barbaridades, un par de homosexuales que entraron a comprar bebidas a un negocio de la calle El Conde, fueron agregidos por el dueño del establecimiento.

¿Está contento, Cardenal? Imagino que eso era lo que usted quería, una nueva cacería de brujas, una nueva inquisición. Si antes el delito era la fe, ahora el crimen es amar.

Quiero recordarle al señor Nicolás de Jesús López Rodríguez que los homosexuales también son criaturas maravillosas, personas inteligentes y sensitivas, y muchos de ellos han hecho importantes aportes a la humanidad en sus diferentes campos. También quiero recordarle que "todos tenemos el negro detrás de la oreja" y que a lo mejor en su familia hay un pariente querido que sea gay al que él está crucificando y clavándole la lanza en el costado. Y además debo recordarle que, sin importar lo que piense, su investidura no le da derecho para denigrar y mandar a expulsar a ciudadanos dominicanos que pagan sus impuestos, que trabajan dignamente y que amparados por la ley ejercen libremente su sexualidad. Esto, más que un asunto de religión, es un asunto legal y el cardenal no tiene ninguna prerrogativa legal para mandar a expulsar a nadie.

Escribo esto porque como dominicana me sentí muy ofendida por esas declaraciones y porque es mi deber. Creo que si Nicolás quiere que respeten a la Iglesia Católica y que lo respeten a él, primero debe respetar a todos los dominicanos, incluyendo a los homosexuales.