Reencuentro


Mi amigo Junior reside en Estados Unidos junto a su esposa María. Ambos vinieron a pasarse unas semanas a nuestro país, República Dominicana. Yo tenía dos años que no lo veía, así que para mí el reencuentro ha sido muy especial. Lo llamé hoy y lo saludé como en los viejos tiempos. Por casualidad podíamos vernos y aprovechamos que yo tenía que pasar por el Centro de la Cultura para juntarnos allí, en donde sabíamos que veríamos a Judit.

De nuevo los tres chiflados, los tres que echaron a Pedro en el pozo, los tres mosqueteros, los tres amigos de siempre.

Fuimos a la zona monumental a tomar algo. Bueno, a comer y tomar algo. Vimos como Junior devoró una pechuga rellena y luego de eso fuimos a la Plaza Internacional, por un helado. Finalizamos el encuentro en mi casa, con unos calamares y gambas rebozadas.

El reencuentro sirvió para comprobar dos cosas: la primera es que el cariño está intacto y la segunda que Junior no está a dieta (jejejeje).

La pasamos muy bien, nos reímos mucho y nos tiramos nuestras foticos para el recuerdo. Mi amigo volverá a casa con su esposa y el jueves para la reunión con los ex integrantes de Tinta Fresca.

Debo decir que Junior no es cualquier amigo. Lo conozco desde 1998 y la primera vez que nos vimos no nos simpatizamos. Yo andaba mal vestida y él estaba de pésimo humor. Luego de eso volvimos a vernos y las cosas mejoraron. Poco a pocos nos fuimos conociendo y soportándonos, pues ambos tenemos el carácter fuerte y una personalidad explosiva.

Creo que el día en que me di cuenta que Junior y yo podíamos ser grandes amigos fue cuando lo vi con su guitarra y me cantó una canción de Silvio. En esos días yo estaba organizando un recital poético y lo invité a cantar (su primera presentación en público). Todo fue un éxito. Después leí sus poemas y me sentí muy conmovida por sus versos. Descubrí a un hombre que ha sobrevivido a las caídas, al dolor y la soledad. También conocí a un ser humano maravilloso, con gran sentido del humor y una lealtad a prueba de balas.

Tengo muchos recuerdos bonitos de nuestra amistad, pero ahora me llega a la memoria el día en que yo estaba grave y él se apareció en mi casa y junto a otro amigo me llevó a una clínica y me salvaron la vida. También recuerdo el día en que él me llamó al trabajo y yo le dije que tenía frío y que no había llevado una chaqueta. Media hora después él se apareció sorpresivamente en mi oficina con un abrigo para mí.

¡Junito, te quiero mucho!