Reunión Tinta Fresca: Con Junior y Waldo


Ayer fue la reunión de Tinta Fresca en mi casa. Le había dicho a todos que llegaran a tiempo y me sorprendieron al llegar a las siete en punto. No me puedo quejar. Junior Cruz, nuestro invitado especial, arribó con Judit y Magdiel. Más tarde llegaron Emmanuel y Goretti, Dahiana, Marcello y la sopresa de la noche: Waldo, el autor del blog Basura Trascendental, quien había sido invitado por mí en varias ocasiones pero nunca había podido asistir hasta ayer.
Faltaron personas claves del grupo que no pudieron asistir porque tuvieron inconvenientes. Elsa estaba en Santo Domingo, Julio se iba de viaje, Gregorio tiene a su hermano interno y no sé qué pasó con Alexander pero ya me contará.
Emmanuel llegó con la guitarra y el piano, y de inmediato empezó a cantar y nos encantó con un nuevo tema compuesto por él. Yo volví a pedirle los "clásicos" de siempre (Entre ruidos, Si tú me miras, Pedazos de memoria...). Luego Junior tomó la guitarra y nos regaló los temas que los inmortalizaron dentro del grupo. Yo también le pedí mis "clásicos" (Te perdono, Ángel para un final, Óleo de una mujer con sombrero, Caminante no hay camino...).
El asombro de todos fue cuando Emma le pidió a Waldo que cantara y él bajó la cabeza avergonzado pero una voz bellísima y emocionada salió de su interior. Lo vi tan vulnerable que me emocionó. Nos cantó tres canciones, una de su autoría, otra de Charly García y otra de Calamaro.
Así estuvimos por largo rato, alternando canciones con alguna broma, hasta que llegó la hora de leer poesía. Junior volvió a seducirnos con la magia de sus versos (nos hacía falta escucharlos) y Judit por fin se animó a leer sus poemas dejando atrás su miedo a la crítica. Todos leyeron y después de eso volvimos a la cantadera.
A media noche Judit y Marcello estaban "cayéndose a pedazos", uno durmiéndose encima del otro. Judit siempre termina con los ojos cerrados en todas las veladas y Marcello... jejejeej. Marcello se desapareció hasta que lo descubrimos en una cama, sin fuerzas y mareado debido a la bebida.
La noche concluyó con tres cosas que no podían faltar: la foto grupal, un bailecito entre Junior y yo, y la discusión entre él y Judit.
El encuentro fue muy agradable y especial porque pudimos vernos y sentirnos nuevamente, Junior estuvo entre nosotros con la guitarra y su poesía, y por fin Waldo se unió con su calidez, su sencillez y su mirada de niño grande.

Será hasta un próximo encuentro.