"Siento que volví a creer"

Rosa Silverio recibió de manera formal el premio Nosside 2005
Por Lissette Rojas / El Caribe

No es cosa de todos los días vencer a 402 escritores en un concurso internacional de poesía, ni tampoco convertirse en la primera ganadora no europea en 21 años de vida de un certamen como el Nosside.Por tanto, Rosa Silverio tiene motivos para celebrar. Para ella el espacio idóneo para presentar el premio fue la Feria del Libro. Nada extraño para quien confiesa que encuentra sentido a la vida en la literatura.

Pasquale Amato, presidente del certamen, cuenta que nunca imaginó el alcance de la convocatoria de 2005: “Es un placer para mí presentar la XXII edición del Nosside junto a Rosa Silverio, que fue la ganadora absoluta de la vigésima primera edición. Esta entrega en República Dominicana testimonia que nuestro sueño del único premio global de poesía está cada vez más cerca de la realidad”.

No sólo Amato se impresionó. Silverio relata cómo sucedió: “En esa época me interesaba más escribir. No creía mucho en los concursos literarios por lo que había visto en certámenes locales: situaciones que todos conocemos, de amiguismos, favoritismos, cosas que no me parecían muy integras, pero le contesté a la antóloga que yo le mandaba unos poemas y que si le interesaban que los mandara”.

Al hablar ante un auditorio, en su mayoría joven, la también periodista evoca el día en que recibió un correo electrónico en italiano en el que le informaban que había ganado el Nosside 2005. No lo podía creer, pero más que asombro lo suyo se convirtió en orgullo patrio.

La prensa nacional e internacional empezó a llamarla para pedirle entrevistas. Justo a ella, que tantos escritores ha entrevistado y que se pone nerviosa si tiene que hablar frente al público. Los papeles se invirtieron.

“Me alegró mucho porque a veces los seres humanos necesitamos volver a creer, y yo necesitaba volver a sentir que hay cosas que no tienen manchas. No me entusiasmé porque lo recibí yo, si lo hubiese recibido un amigo también me sentiría bien, pero fue maravilloso el hecho de que ese certamen me devolviera la fe en cosas como esas que yo considero valiosas e importantes”, expresa la autora de Pretensiones.

Y luego lee los tres poemas que le dieron el triunfo: Sentirse solo, Mi tristeza y La espera, que tienen un aire melancólico y reflexivo. A los presentes les fascinan esos versos y permanecen quietos para luego traducir en largos aplausos su satisfacción. Algo parecido sucedió con el jurado que la seleccionó.

“El jurado no sabía que yo era de República Dominicana, no sabia nada de mi currículum. Eligió mis poesías por lo que ellas le provocaron, le comunicaron y le motivaron. Me di cuenta de que era un concurso muy íntegro. Si un poema logra provocar esto en el lector este es el mayor premio para mí. Cada vez que escribo un poema busco sacar todo lo que llevo dentro. Si hay una cosa que le da sentido a mi vida es la literatura”.

Lamenta, sin embargo, los celos, las envidias y los egos heridos de personas que cuestionaban el por qué de su éxito, porque para ella “cuando un dominicano gana un premio en el exterior todos debemos celebrar”.

“No fui yo, fuimos todos vencedores. Cuando estuve en Italia hablé de mi país, lo hice con mucho orgullo y dignidad. Para mí eso fue valiosísimo, me sentí una embajadora de mi tierra. Al leer, ellos se podían dar cuenta de que aquí hay escritores que valen y de que la escritura nuestra debe dejar de ser anónima y tomar el sitial que se merece. Necesitamos motivaciones y empezar a valorar lo nuestro”.

Muy a su manera

Rosa Silverio se levantó con calma, se paró frente al micrófono y leyó uno de sus poemas en la actividad presidida por Basilio Belliard, director del libro y la lectura de Cultura.

La persistencia que cruza mares

Español
Sentirse solo (fragmento)

Sentirse solo no es carecer de compañía.
Es algo mucho más siniestro y delicado.
Es una sensación de pájaro y agua.
Entiendo que el pájaro ha caído mar adentro
y resulta inútil pedir socorro a la bandada.

Italiano
Sentirsi solo (fragmento)
Sentirse solo non è esser privi di compagnia.
E’ qualcosa di più sinistro e delicato.
E’ una sensazione d’ uccello e d’ acqua,
Quando l` ucello è caduto in alto mare
E risulta inutile chiedere aiuto allo stormo.
*Gracias a Karen, Fladdy, Miguel, César, Jennífer, Naivi, Lissette, Alexei, María del Pilar y otros amigos por asistir a la actividad.