Adonais

Cuatro partes de "Adonais" de la autoría del inglés Percy Bysshe Shelley, quien escribió este poema con motivo de la muerte de John Keats, otro de mis poetas favoritos. Leí este texto cuando tenía 20 años y no comprendía lo terrible y doloroso que puede ser la partida de alguien que se ama. Ahora lo he vuelto a leer de nuevo y me encuentro en cada verso, en especial en estos que he seleccionado con motivo de cumplirse el noveno día de la muerte de mi padre, en el que toda la familia le ha hecho un homenaje especial.

XXI

Que todo lo que amamos en él sea,
para nuestro dolor, cual si no hubiera sido,
y que sea mortal ¡ay de mí! el propio duelo.
¿Desde dónde venimos, por qué nuestra existencia?
¿De qué comedia somos los actores
o los espectadores? Los grandes y los mínimos
se encuentran amasados en el préstamo
que la muerte a la vida le anticipa.
En tanto que los campos sean verdes
y los cielos azules
tendrá la tarde que presentar a la noche,
la noche apremiará el amanecer,
con dolor seguirán los meses a los meses
y un año con tristeza despertará a otro año.

XXVI

¡Permanece un instante! Háblame una vez más.
Bésame tanto tiempo como un beso
pueda durar; y en mi cerebro ardiente
y aquí en mi pecho descorazonado
esas palabras, ese beso serán los únicos
que sobrevivirán
alimentados por las más tristes memorias,
ahora que estás muerto, como si fueran parte
de ti ¡Mi Adonais! ¡Diera todo cuanto
soy por estar como tú ahora!
¡Pero al Tiempo me encuentro encadenada
y no puedo marcharme de la vida!

XXXII

Un espíritu bello y ágil cual leopardo,
un Amor disfrazado de tristeza;
una fuerza vestida de blandura
apenas puede alzar su último peso;
es lámpara que muere, chaparrón
que cae, ola rompiendo ¿o acaso cuando hablamos
no se nos despedazan las palabras?
Sobre la flor marchita se sonríe
el asesino sol brillantemente;
la vida puede arder en la mejilla
con su llama de sangre incluso cuando
el corazón está a punto de romperse.

LIII

¿Por qué, Corazón mío, vas despacio?,
¿por qué vuelves atrás?, ¿por qué te escapas?
Tu esperanza se te ha adelantado:
de todo lo de aquí se ha despedido.
¡Ahora también tú debes marcharte!
Pasa la luz con el pasar del año,
y el hombre y la mujer;
y todo lo que aún te es más querido
atrae la destrucción, repele el marchitarse,
sonríe el blando cielo, el triste viento cerca
susurra. ¡Es Adonais el que llama!
Oh, corre allá deprisa, que no aparte la Vida
lo que la Muerte puede unir.
*Imagen: Ángel llorando sobre lápida/ Carmen Marí.