La lluvia


(La lluvia sobre el cristal/ Ojo Digital)


La lluvia llegó triste,
con alas,
oscura,
delicada como las teclas del piano,
se coló por las grietas como las hormigas
y en silencio se internó
en lo más hondo de mi ser.
Afuera la noche
y las cabezas dormidas,
adentro no hay paraguas, ni pájaros,
todo es oscuridad y frío.
No hay barcas, ni remos,
sólo agua sin cauce y sin orillas,
sólo sombras
y quizás un pez que me observa
como si yo fuera una extranjera.

Adentro todo está dormido
y la lluvia cae
sin importarle la mañana.


© Rosa Silverio 2006
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