Post íntimo: Delia Weber

La noche que coincidí con Juan Freddy Armando en el pabellón de Autores del Este de la feria del libro, me mostró un poemario de la escritora dominicana Delia Weber publicado por Ediciones Ferilibro. Debido a la falta de tiempo y a que el libro no era mío, sólo tuve la oportunidad de leer dos poemas. Inmediatamente le dije a Juan Freddy que yo quería comprar un ejemplar, pero este me informó que no estaba a la venta, así que le encargué conseguirme uno. Mi afán por seguir leyendo a Delia se debió a que en los pocos versos que leí sentí la calidez de su alma, la intimidad de su ser y me sentí compenetrada, identificada con esas líneas, como si yo las hubiese escrito o como si las conociera.

La verdad es que a Delia Weber no la había leído antes, aunque sí había escuchado su nombre. Gracias a mi amigo escritor, hoy recibí el sobre que contenía el libro “Selecciones”, una edición fascímil preciosa de textos manuscritos y viñeteados por el pendolista Br. Marten Santelises. Hace unas horas leí a Delia y me gustó la humildad de la autora, la misma falta de pretensiones que uno siente cuando lee a escritoras como Elizabeth Barrett Browning o Dulce María Loynaz.

Hoy me permito, con la anuencia de los editores, reproducir dos de los poemas, precisamente los que leí aquella noche. Más que compartirlos con ustedes, creo que los pongo aquí para mí misma, para poder verlos cuando entre, para que me acompañen en estos días de tristeza y silencio.

Sé que los amigos que me visitan dejan sus comentarios con mucho cariño y me disculpo por no haber respondido sus mensajes, pero no me gusta hacerlo por obligación. También sé que entenderán esta mudez, que no significa falta de aprecio hacia ustedes. En este tiempo en que jugamos a odiarnos, en que a nadie le importa el drama humano que enlutece el mundo, en que el corazón del hombre vale lo mismo que cuesta una naranja y en que la risa se vuelve una mueca, es cuando prefiero irme hacia dentro y callar. No tengo mucho qué decir, tan sólo que desde hace un tiempo la pena me persigue a todas partes, y algunos de ustedes saben porqué razón.

Daría cualquier cosa por no sentir esto, por cambiar este sentimiento por días luminosos, de esos que tengo a diario, en los que me río, trabajo y me divierto como cualquier mujer del planeta. Sin embargo, hay algo que subyace en el fondo y hace que me ahogue cuando estoy a solas o cuando me atrevo a recordar. Ese algo indefinible, que es más grande que toda la nostalgia y la saudade de la tierra, es lo que me impide comunicarme, lo que hace que estas letras torpes tan sólo sean un bosquejo impreciso de lo que quiero transmitirles…

Quizás lo único que haya que decir es que este blog se está encogiendo como su autora y, con el permiso de ustedes, escribo estas líneas y pongo estos textos para mi padre y para mí.

*Delia Webber: Nació en Santo Domigno en el año 1900 y murió en el año 1982. Estudió magisterio. Fue poeta, narradora, ensayista y pintora. Publicó varios poemarios.