Feliz Navidad

Hace varios días quería escribir algo especial para los lectores de este blog, por esta época de navidad. Debo reconocer que desde hace unas semanas me he distanciado de ustedes. Me he alejado del blog y quizás hayan sentido que al anular la opción de comentarios, he levantado una especie de muro que por suerte algunos se han atrevido a derribar. Les confieso que esa nunca ha sido la intención puesto que hacia mis amigos y la gente que me visita siempre he sentido gran aprecio y respeto, pero como algunos de ustedes saben necesitaba un descanso, un tiempo para mí y para reorganizar mis prioridades.

En este largo viaje que he hecho por el universo bloguero he experimentado todo tipo de emociones (alegría, tristeza, dolor, ilusión, desconfianza, decepción, risa…), pero sobre todo he aprendido mucho y he conocido a gente maravillosa. Cuando abrí este blog el objetivo era que sirviera de promoción para mi trabajo literario, ya que la literatura dominicana no llega a todos los rincones que debería, así que decidí aprovechar la vía digital. En el camino me he encontrado con lobos, fantasmas, hadas madrinas, dragones, princesas en apuros, vampiresas trasnochadas y un montón de personajes de lo más simpáticos o siniestros. En el camino también he hecho unos cuantos amigos, algunos se han quedo en el camino, otros aún siguen caminando a mi lado. El recorrido ha sido largo, a veces agotador y otras mágico. En ocasiones me han provocado grandes dolores de cabeza y en otras me han hecho sonreír. De alguna manera, con el tiempo el blog se fue convirtiendo en una especie de figura corpórea con la que me confesaba, a la que le recitaba poemas o le compartía mis críticas más ardientes. El blog me hizo vivir, me hizo reír y me hizo llorar.

A veces me enfadaba con ese sujeto llamado Blog y en otras nos volvíamos a reconciliar. Sin embargo, la última vez que me hizo enfadar, decidí quitarle sus “poderes mágicos” y ponerlo en su lugar. Le dije en buen dominicano: “¿Y cuál es tu coro?”, así que anulé los mensajes y me fui por el mundo, mochila en mano, a perseguir escarabajos, mientras el universo cibernético se caía a pedazos. En el camino aprendí a diferenciar la luz de la sombra y sobre todo a querer esta casita con todas sus peculiaridades, sin dejarla que se tomara más atribuciones de las que realmente le corresponden ni que ocupe un lugar que no sea el de la promoción de las letras, la denuncia necesaria, la belleza de las cosas, la tristeza y la alegría, porque en todo hay una risa y una lágrima.

Hoy he regresado de mi largo paseo y me siento como si hubieran pasado mil años. De vez en cuando es bueno irse, dejarlo todo y viajar al interior de uno mismo. También a veces es bueno distanciarse de ciertas cosas para verlas con menos importancia de las que nuestros ojos le han dado. Así que hoy he regresado con nuevos bríos y mayor alegría, llena de ilusión, totalmente renovada.

Sé que para algunos es como si nunca me hubiera ido y no entienden este lío de las partidas y los retornos, pero no se preocupen, que yo comprendo bien “mi berenjenal”. Lo único que importa y lo que he querido transmitirles desde el inicio, es que el blog, esta peculiar casita cibernética que he abierto al público, no ha cerrado sus puertas y junto a ustedes celebra la navidad con mucho regocijo, feliz por contar con sus visitas y con esas cartitas ocasionales que ustedes envían a mi correo.

En estas fiestas les deseo Feliz Navidad y que la pasen bien junto a todos sus seres queridos.