María Luisa Bombal

Me he enamorado muchas veces de distintas escritoras. Mis amores con estas mujeres creadoras han sido tormentosos y apasionados.

Virginia Woolf, Jane Austen, Margarite Yourcenar, Rosa Montero, Emilia Pardo Bazán, Alejandra Pizarnik, Alfonsina Storni, Amelie Nothomb, Sylvia Plath, Laura Restrepo, Rosario Castellanos, Chantal Maillard, Dulce María Loynaz, Simone de Beavoir, han sido algunas de mis amantes.

Muchas de ellas han sido realmente maravillosas y nuestro romance ha durado años. Con otras he tenido enamoramientos de meses, affaires de fin de semana o noches trasnochadas.

Hace tres años me enamoré de la escritora chilena María Luisa Bombal, gracias a un editor del periódico para el que trabajaba, y hace poco hemos retomado el romance, luego de que un amigo capitalino planeara una cita sólo para nosotras.

Y como algunos amores no pueden mantenerse en secreto y hasta es saludable compartirlos, les presento a mi María Luisa, por si acaso quieren conocerla.

María Luisa Bombal (1910-1980) nació Viña del Mar, Chile. A los ocho años de edad, tras la muerte de su padre, se trasladó a París, donde terminó su educación escolar. Posteriormente, ingresó a la Facultad de Letras de La Sorbonne, culminando su carrera con la presentación de una tesis sobre Prosper Mérimée.

A su regresó a Chile en 1931, conoció a un joven llamado Eulogio Sánchez Errázuriz, amigo de la familia, con quien inició una relación amorosa que la obsesionaría durante toda su juventud. En 1933, tras una separación dolorosa y obligada de Eulogio, decidió partir a Buenos Aires invitada por su amigo y cónsul Pablo Neruda. En esta ciudad participó del movimiento intelectual de la época, reuniéndose con los escritores integrantes de la revista Sur. En 1935 inició su carrera literaria, publicando su primer libro, La última niebla. Posteriormente, en 1938 lanzó su novela más importante, La amortajada.

En agosto de 1940 regresó a Chile, trayendo consigo los manuscritos de “El árbol” y “Las islas nuevas”. Al año siguiente, fue encarcelada tras haber intentado asesinar a su antiguo amante, Eulogio Sánchez; pero estuvo sólo unos pocos meses en la cárcel. En 1944 decidió trasladarse a Estados Unidos, donde vivió por más de 20 años. En ese tiempo se casó con un noble francés con quien tuvo una hija y trabajó para la UNESCO. A principios de los 70 regresa a Chile en donde fallece en 1980, en completa soledad, en una sala común de un hospital público.

Lea su relato: El Árbol
Lea el post sobre El Árbol en el blog de: Magda Díaz Morales
Lea ensayo completo de Magda en el No. 2 de: Revista Narrativas
Lea sus novelas: La Amortajada y La Ultima Niebla
Datos e imagen extraídos de la Web: Memoria Chilena