El valor del arte

El otro día, navegando por la red, me encontré con esta cita de Daniel Keel, propietario del sello editorial suizo Diogenes:

"Ocurre exactamente lo mismo en la literatura que en la pintura. El proceso empieza por los medios de comunicación, que consideran bueno todo lo nuevo aunque no les importe en absoluto. Luego siguen los propietarios de las galerías de arte y los editores, quienes tratan de obtener ganancias con las obras. Después viene el impresor, a quien le tiene sin cuidado lo que imprime, y los dueños de tiendas y librerías, a los cuales les molesta esta situación pero no se atreven a decirlo. Finalmente está el lector o el coleccionista, quien se siente muy mal si no demuestra entusiasmo, aunque en realidad la obra le haya parecido terriblemente aburrida. Todo está basado en una cadena de mentiras, en una falta de valor para expresar convicciones propias. A las personas les da miedo que las tachen de no estar al día o de no entender el arte en absoluto. Alguna vez Picasso se preguntó por qué la gente se empecinaba en entender las pinturas, en vez de limitarse a mirarlas. El maestro hizo una buena comparación al señalar: `¿Quién quiere entender el canto de un pájaro? Uno lo escucha, y simplemente lo disfruta o no".

¿Qué piensan ustedes? ¿Cómo puede medirse la calidad y trascendencia de una obra de arte? ¿Acaso depende del gusto personal o hay unos valores objetivos y universales? ¿Es posible que esa cadena de mentiras de la que habla Keel sepulte grandes obras e inmortalice otras que no valen la pena? ¿O creen ustedes que el verdadero arte logra imponerse sobre todas esas circunstancias?

*Imagen: Young tormented girl/Pablo Picasso.