Intención


(Imagen: Blogartijo)

Me dormiré sin rencor, sin ilusiones.
Con el sexo mojado y el cuerpo desnudo.
Con las manos llenas de crema hidratante
y el corazón vacío, desinflado, mudo, hueco
…en soledad.
Me dormiré si esta noche no suena el teléfono,
si no me distraen las cucarachas
ni me hacen doler los oídos
las trompas de elefantes,
los pájaros carpinteros,
los perros grises y cobardes,
el cerumen acumulado,
las lombrices, el frío, la sed.
Me dormiré en el jardín de la casa,
entre cometas perdidas y bichos tropicales.
Me subiré a una telaraña y columpiaré mis penas
hasta que se queden quietecitas o necesiten abrigo.
Cerraré los ojos y me reconoceré en el silencio,
en el tacto secreto, en los egos derrotados,
en las raíces del mundo y en los boleros antiguos.
Me dormiré así, tan de repente,
sin pretensiones ni añoranzas,
sin miedos infantiles.
Impúdica,
higiénica,
transparente,
boca abajo.
De espaldas al mundo como siempre lo he hecho.
Me dormiré si es junio, si no llaman a la puerta,
si duerme mi amante,
si llueve,
si hace calor,
si tengo frío,
si estoy oscura,
enferma
o solitaria.
Me dormiré llorando, como me gusta hacerlo.
Me dormiré en una hoja
y a la orilla del río.
Me dormiré cansada,
al final de los años,
me dormiré porque es tarde,
porque me da la gana.

© Rosa Silverio 2005
Todos los derechos reservados