Extrañeza


(Imagen: Quiero cabalgar la mar 1/ Canto de Espumas)

Qué es esta extrañeza,
esta lluvia incesante y desacostumbrada,
este golpeteo en el corazón desnudo,
este irse y venir en mis adentros,
estas hojas que caen y caen y caen
totalmente frías y descoloridas en mis tardes,
qué es este silencio y este rumor simultáneo,
esta necesidad de palparme
y constatar que estoy en este mundo,
que aún no he muerto,
que tengo los dos brazos,
las dos piernas,
el cabello largo, la sonrisa fingida,
los ojos y las largas pestañas,
todo lo que me reafirma que estoy viva
y que seguir adelante es inevitable,
para ser y reconocerme,
para averiguar qué he perdido en el camino,
para poder sacar las cuentas correctamente,
sumando y restando,
restando y sumando,
haciendo los cálculos como una contable
que audita sus propios bienes
y que luego de saberse entera
y al mismo tiempo mutilada en su imaginario,
se detiene en la oscuridad de su noche interna
y se pregunta con angustia
qué es esto que la desordena
y la vuelve un mar embravecido,
qué es eso que la hace temblar
y la vuelve azul intenso,
qué será lo que le crece adentro
como una semilla que germina
y entierra sus raíces en la carne adolorida,
qué será lo que la hunde,
la levanta,
la sacude
y al final de los días y las horas
la deja vencida en medio de la nada.

© Rosa Silverio 2007
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