La búsqueda de la felicidad

Siempre que comienza un nuevo año les hablo sobre la felicidad, esa palabra que parece una utopía, un concepto inalcanzable, un unicornio que siempre se nos pierde. Para algunos la felicidad total no existe, sino que a lo largo de la vida podemos disfrutar de pequeñas dosis de alegría que se van sucediendo con otras dosis de tristeza. Esta quizás sea la definición que más se adapte a la realidad del mundo en el que vivimos: Lleno de expectativas que no siempre se alcanzan, de circunstancias que se nos escapan de las manos, de infortunios, de dolores cotidianos, porque cuando no es el dinero es la salud, y cuando no es la salud es el amor, y cuando no es el amor es la injusticia, y cuando no es la injusticia es la intolerancia, y cuando no es la intolerancia es la pérdida o ese vacío que nos hace un hueco en el alma.

Sin embargo, ¿qué sería de nosotros si no tuviéramos por lo menos la esperanza de disfrutar de esos raticos alegres? Como les dije el año pasado, una vez un amigo me dijo que estábamos en el mundo para ser felices y cuando pienso en todas las cosas me doy cuenta de que todo se reduce a esa línea, porque cuando amamos a otra persona lo hacemos para sentirnos felices, también cuando ayudamos a alguien, cuando arriesgamos la vida por una causa o cuando nos dedicamos a esa actividad que nos apasiona. Para algunos la felicidad se reduce a la conquista del poder, a la bonanza económica, a la salud o al amor. Esto estará supeditado a las expectativas que cada quien tenga pues mientras más grandes y ambiciosas sean nuestras aspiraciones, quizás más lejana esté la felicidad o talvez sea lo contrario, todo dependerá de cuán dispuestos estemos a esforzarnos y a trabajar por lo que queremos. Lo cierto es que sin importar que tan lejos o cerca esté la felicidad, a mí me gusta pensar que cada uno de nosotros intenta, de manera noble y honrada, conquistar esos raticos alegres y disfrutarlos intensamente.

Así que mi mayor deseo para este nuevo año es que no nos dejemos paralizar por el miedo o los obstáculos y que salgamos a perseguir nuestra felicidad, que disfrutemos plenamente de nuestros raticos felices.

*Imagen: Marc Chagall