Mi cumpleaños

El pasado 30 de agosto fue mi cumpleaños. Como no íbamos a salir, hicimos una pequeña celebración estrictamente familiar en la que gozamos muchísimo. Comimos tacos mexicanos, langostinos, canapés, tarta helada y por supuesto la ginebra y el Brugal no podían faltar. Hasta hicimos una competencia de cultura general los hombres contra las mujeres y una sorpresa tipo esas que se hacían en los años 80 y 90 que decían: “Para la de la sonrisa más bella” (los dominicanos que leen este blog de inmediato sabrán de lo que les estoy hablando). Bailamos hasta que la madrugada nos mandó a la cama.

Y es que me propuse que mi cumpleaños sería maravilloso y que nada, ninguna enfermedad, ninguna quemadura o viaje cancelado lo iba a arruinar. Ese día podían dejar de felicitarme hasta el Corte Inglés o las demás páginas que de manera automática me mandan su respectiva felicitación. Nada de eso iba a impedir que yo la pasara bien y no sé qué ustedes estaban haciendo ese día en la noche, pero les aseguro que nadie la pasó mejor que yo.

Estoy muy contenta por cumplir otro año más de vida y cuando se llega a esta edad, cuando se cumplen estos “quince años” (jejejejeje) uno comienza a ver la vida de una forma distinta, comienza a pasar balance de lo vivido, a mirar las cosas desde una perspectiva quizás más madura y serena.

En estos días en los que todo el viento del mundo sopla en mi dirección (y no es metáfora porque estamos en temporada de huracanes) he pensado en lo maravilloso que ha sido mi transitar por el mundo, en todas las cosas que he hecho, en todas las experiencias enriquecedoras que he tenido.

A pesar de haber sido una niña muy tímida, en mi adolescencia pude superar parte de esa timidez y comenzar a hacer muchas cosas que al recordarlas me hacen sonreír de inmediato. Desde mis clases de taekwondo, haberle arrebatado la corona de reina del colegio a una compañera, mi experiencia en los debates estudiantiles, la vez que me disfracé de genio de la lámpara y bailé en el concurso de comparsas del colegio, mi participación en el programa de charlas de prevención de las ITS y el VIH, la vez que audicioné para una obra del colegio y como no me dieron el papel decidí que ya que era tan mala actriz yo iba a escribir las obras, cuando me dormía en las clases de derecho, mi primera publicación como periodista en el periódico Listín Diario (una entrevista al curador de arte cubano Gerardo Mosquera), cuando por fin aprendí a conducir, la experiencia de vivir en otro país, cuando formamos la pequeña biblioteca rural con mis libros, la publicación del libro De vuelta a casa que siempre será la más especial por ser la primera, cuando nació mi sobrina Amy y me enamoré de ella, cuando le abrí mi corazón a mi compañero y decidimos que cada uno formaría parte de la vida del otro, cuando por fin aprendí a cocinar… Esos son sólo algunos de los miles de buenos recuerdos que atesora mi memoria.

Claro, que también ha habido experiencias muy tristes como la muerte de mi padre y otras que no tiene sentido mencionar, pero a fin de cuentas eso es la vida, una sucesión de momentos alegres y tristes de los que siempre se podrá aprender algo.

No soy de las que dicen que no cambiarían nada de su pasado. Creo que quienes pueden decir eso son criaturas muy afortunadas. La realidad es que la mayoría de las personas siempre pensamos que pudimos haber hecho las cosas mejor o que quizás simplemente no debimos haber vivido algo. En mi caso, de haber tenido la experiencia que tengo actualmente, me habría ahorrado algunos momentos amargos y habría manejado mejor algunas situaciones, pero nadie nació sabiendo y por lo menos puedo decir que a final de cuentas siempre he procurado ser yo la que tome mis decisiones de acuerdo a mis convicciones, aunque pueda estar metiendo bien hondo la pata.

Lo importante es que he cumplido años, que sigo viva, que me siento contenta por tener más tiempo para estar junto a mis seres queridos y para vivir las experiencias que aguardan por mí en este largo y misterioso andar por el planeta.


*Fotos: 1) Yo, en mi cumple; 2) Eridania (hermana), Ro y Dahiana (hermana); 3) Mi prima Yenilda y Dahiana bailando una bachata; 4) Amy yo demostrando que podemos bajarnos hasta el suelo bailando un reguetón; 5) Dahiana y Eridania bailando un merengue.