Breves poemas de otra época


(Imagen: Y de vez en cuando la vida)


Si yo muriera

Si yo muriera
se dormirían para siempre las flores,
el angosto camino se volvería más ancho,
la vida se quemaría mientras le abro las alas al sueño,
sabría la lengua ensalivar mejor la palabra,
el gusano conocería alimento
después de veinte y tantos años de ayuno.

Mi mano

Mi mano nunca siembra,
mi mano mata,
se suicida lentamente,
como la última nota de una marcha fúnebre.
Mi mano es un racimo de balas,
cuchillos afilados que cortan las venas,
pastillas que dan alas a la muerte,
corales rotos inundados de rocío.

Renacer

Por fin amaneció y yo no estaba conmigo,
era otra la que disfrutaba la mañana,
no era yo la que contemplaba el día de las flores,
era otra la que silenciaba a las fieras
y se sentía dichosa
porque nació una mejor,
más inocente y más blanca,
sin el labio profanado,
sin heridas en el cuerpo
que asustaran a la aves.

Sueño

No me importunes con tu canto,
no quiero despertar del sueño eterno del silencio
Déjame dormir ahora
antes de que tenga que partir hacia el misterio.
Déjame guardar los baúles de mi vida,
recoger los recuerdos, pagar las cuentas,
regalar las pocas flores que han sobrevivido al otoño.
No me despiertes todavía de este sueño,
no estoy lista para volar tan lejos,
me falta repartir el pan, visitar a los peces,
para cuando despierte
las alas ya estén bordadas
y mi cuerpo repose tranquilo.


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