A final de año: meditación y celebración

Hoy es el último día de este año y no podía dejar pasarlo sin desearles mucha prosperidad y felicidad para el año 2009.

Hace un par de semanas leí unas declaraciones del escritor José Saramago en las que decía: “La felicidad es dar pasos hacia uno mismo”. Me gustó mucho lo que dijo porque yo así lo creo y también pienso que en la medida en que se da pasos hacia uno mismo, hacia nuestro interior más auténtico y humano, puede uno dar pasos acertados hacia los demás.

Para los dominicanos y dominicanas este año termina de luto, con el indulto presidencial a Vivian Lubrano (Caso Baninter) y a los del Plan Renove. Leonel Fernández ha dicho que estos indultos han sido meramente “humanitarios”, pero es una verdadera lástima que su humanidad no llegue hasta la masa pobre, hasta los que están presos y enfermos en las cárceles dominicanas por delitos menores y que merecen ser perdonados más que estos criminales de cuello blanco.

También tiñe de luto el panorama el brutal ataque de Israel a la Franja de Gaza, causando la muerte de más de 380 palestinos, sembrando más odio entre dos pueblos que prometen una guerra hasta “el final”.

Estos hechos deberían llevarnos a reflexionar seriamente sobre la situación actual que estamos viviendo.

En lo que a mí respecta, me tomo este día no solo para celebrar la vida y las maravillosas experiencias que he tenido a lo largo del año, sino también para reflexionar sobre los errores y pensar de qué manera se pueden cambiar algunas cosas. Reconozco que no tengo la potestad para cambiar mucho de lo que pasa en el mundo ya que formo parte de una gran colectividad y para transformar algunas cosas es necesario que la mayoría nos involucremos, en especial nuestros líderes. Pero de todos modos, desde mi pequeñez (y desde este idealismo algo ingenuo), seguiré siendo fiel a mis creencias y combatiendo todo aquello que me parezca injusto e inhumano.

Dicho esto, les deseo un feliz año nuevo, que sean felices y coman perdices, y a los dominicanos que se coman su gallinita vieja bien sazonada o su plato de sancocho con un merengue típico de fondo.

*Imagen: La aldea y yo/ Marc Chagall en About.com