La importancia de la lectura (Primera parte)

-Problemática

República Dominicana es un país azotado por la pobreza, la falta de oportunidad, la desigualdad, la corrupción, entre otros males. Ante todo eso, el tema de la lectura puede que no se entienda como una problemática de gran importancia, pero en realidad el bajo nivel de lectura supone uno de los agravantes de esos problemas, debido a que el fomento de la lectura y la educación está estrechamente vinculado al desarrollo de un pueblo.

De acuerdo a la investigación sobre Hábitos de Lectura y Actitudes del Lector, realizada por la Fundación Global y Democracia (FUNGLODE) y la Secretaría de Estado de Cultura en el año 2006, el 19% del tiempo libre de la población dominicana es dedicado a la lectura. Del total de encuestados un 23% dijo leer todos los días pero solo dedican a esta actividad un promedio de 19 minutos diarios.

En agosto de 2007 tuve la oportunidad de entrevistar a Virtudes Uribe, Presidenta de la Cámara del Libro y propietaria de la emblemática librería La Trinitaria (especializada en autores dominicanos), y me comentó que estas cifran han incidido directamente en el sector del libro causando la quiebra de muchas librerías. Según ella en Santo Domingo habían 36 librerías de las que para la fecha en que la entrevisté 21 habían desaparecido.

De acuerdo al catedrático dominicano Julio Cuevas en el país hay aproximadamente un 65% de analfabetismo, integrado por los analfabetos funcionales y los no funcionales. Los no funcionales son aquellos que no pueden escribir ni siquiera su nombre y los funcionales son los que pueden leer un texto pero no logran traspasar su estructura superficial y ahondarse en los planos profundos del texto leído.

A esto se suma la situación de las bibliotecas del país y el bajo número de usuarios. Según la encuenta sobre los hábitos del lector, el 68% de los dominicanos nunca visita una biblioteca, el 16% la visita de vez en cuando, el 9% la visita con frecuencia y el 6% la visita raras veces. En estos porcentajes incide directamente la condición precaria en la que se encuentran las bibliotecas públicas existentes, el limitado fondo bibliográfico de algunas de ellas, la necesidad de más bibliotecas públicas y escolares, así como la falta de una política de préstamo que permita a los usuarios poderse llevar los libros a sus hogares.

En este punto hay que destacar que dos de las principales bibliotecas públicas dominicanas están cerradas (la Nacional Pedro Henríquez Ureña y la República Domicana), ambas por remodelación, aunque según he escuchado y de acuerdo a lo que dijo Maritza Peguero en el artículo Actividades Culturales de su columna Con la comunidad, lo que es o era (ya ni sé cómo decirlo) la Biblioteca República Dominicana se está remodelando para convertirse en nada más y nada menos que en las flamantes oficinas de Doña Margarita Cedeño de Fernández, nuestra fabulosa Primera Dama, quien maneja fondos millonarios y quien busca a toda costa imitar y/o superar a Evita Perón.

Con el aparente propósito de mejorar la problemática de la lectura, a finales del año 2006 el presidente Leonel Fernández emitió el decreto 620-06 declarando el 2007 como el Año del Libro y la Lectura y mediante el decreto 620-06 creó la Comisión Nacional para el Fomento del Libro y la Lectura, la cual está integrada por diversas instituciones vinculadas al libro y la cultura y por el Despacho de la Primera Dama. Además, en ese año se lanzó el Plan Quinquenal del Libro y la Lectura que se extiende hasta el 2012 y comprende acciones concretas para fomentar la lectura, mejorar la situación de los autores dominicanos y los libreros e incrementar el número de bibliotecas existentes en el país. Otra iniciativa fue la creación del Anteproyecto de Ley del Libro y la Lectura, la cual supuestamente será sometida al Congreso por el Poder Ejecutivo y su objetivo esencial es fortalecer la industria y comercialización del libro en el país, así como el crecimiento de los índices de lectura.

Pero la realidad difiere mucho de este hermoso cuento de hadas. La verdad es que en el año 2007 se hizo muy poco o casi nada por fomentar la lectura, así que eso de Año del Libro y la Lectura pasó sin pena ni gloria, por lo menos eso creo yo. Además, el Plan Quinquenal se ha quedado en eso, en solamente un plan que de manera ocasional organiza una charla entre gestores culturales. Por lo menos las metas que debían cumplirse en el año 2007 y 2008 no se alcanzaron (dentro de ellas estaba el proyecto de un programa de televisión para fomentar la lectura que nunca se hizo).

Hace unas semanas leí en el Periódico Hoy que para el venidero 2009 el Plan Quinquenal contará con presupuesto y que ya están preparando una serie de activades para ejecutar. Ojalá sea cierto que el año que viene sí trabajarán intensamente ya que hasta la fecha sólo puedo decir que me han decepcionado.

También leí en el mismo periódico que la Dirección General del Libro y la Lectura ha puesto en marcha un “intenso” programa de promoción y animación a la lectura por todo el país. Ojalá esto también sea cierto y que no sea tan sólo una nota de prensa más de las muchas que hacen tanto la Secretaría de Cultura como la Secretaría de Educación para promocionarse, demostrando que aunque no sepan bien qué hacer con la cultura y la educación, sí saben muy bien cómo realizar relaciones públicas.

Les confieso que con relación al tema de la lectura y a las acciones provenientes del gobierno de turno estoy muy escéptica ya que hasta el momento he visto pocas acciones concretas y eficaces a las que se les pueda dar continuidad.

Debido a que la mayoría de la población dominicana ha recibido una educación deficiente, a que los padres y madres de familia están más preocupados en buscar el pan de cada día que en cualquier otra cosa y muchos no son lectores ni entienden la importancia de este hábito (porque ni sus padres ni en las escuelas se lo inculcaron), no podemos esperar que para ellos la lectura sea una prioridad. Pero esto sí lo saben las autoridades estatales por lo que entiendo que con relación a la lectura es necesario el compromiso del Estado mediante un plan que de verdad se ejecute y que llegue sobre todo a los niños y niñas de las escuelas públicas ya que es en la infancia cuando se pueden conquistar más lectores y cuando se puede cultivar mejor este hábito que tantos beneficios positivos aporta a la vida del ser humano.

*Imagen: Librósfera