Argénida Romero: “La poesía es un camino que elegí para mi búsqueda”

A mediados de este año la poeta Argénida Romero presentó su primer poemario Mudanzas, publicado por el sello editorial Letra Gráfica. En el acto que se hizo tuve la oportunidad de conversar con la autora sobre este “parto literario”, su visión poética, su formación literaria y el contenido de su libro.

Para que la conozcan mejor, les cuento que Argénida nació en Venezuela pero desde niña reside en República Dominicana, país que considera su patria. Es periodista y escritora. Egresada de la carrera de Comunicación Social de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD). Actualmente labora en el periódico digital Diario Libre.

En 1999 obtuvo una mención honorífica en la tercera entrega del Concurso Literario "Gastón Fernando Deligne", auspiciado por la Secretaría de Educación. En el año 200o obtuvo el primer premio de poesía en la XXXIX edición del Concurso Literario de Navidad, que organiza el Obispado de Nuestra Señora de la Altagracia, en Higüey. Durante varios años participó del grupo literario Aída Cartagena Portalatín del Ateneo Insular. Varios poemas de su autoría han sido publicados en las antologías del movimiento interiorista. Recientemente fue finalista en el I Premio de Poesía Puente de Letras, con su poema titulado 13.

La autora comparte su trabajo literario e inquietudes humanas a través de su bitácora El diario de la Rosa.

Cuéntame sobre tus inicios literarios, cómo surge tu interés por la literatura.
Mi interés por la literatura inició desde muy niña con la lectura. Como todos los demás niños, jugaba y hacía mis travesuras, pero los libros me atraían mucho y leía cualquier cosa que llegara a mis manos. De ahí nació mi deseo de narrar, cosa que no se me dio tan bien y que finalmente me dirigió a la poesía.

La poesía fue un descubrimiento de mi adolescencia. Bécquer fue la puerta. Tuve la suerte, porque en este sistema educativo hay que tenerla, de haber tenido profesores muy receptivos que me hablabana de literatura y lograron que se acrecentara mi interés. No puedo dejar de mencionar a una en especial: Milagros Segura. Fue la primera persona que motivó mi escritura.

Hablemos un poco sobre los autores, las obras, estéticas y temas que te interesan trabajar.
Autores…muchos y muchas. No tengo la costumbre de leerme toda la obra de escritor de un solo tirón por lo que he saltado de uno a otro. Creo que he sido más influenciada por la narrativa que por la poesía. Entre mis autores preferidos están Julio Cortázar, Gabriel García Márquez, Eduardo Galeano (su prosa es tan poéticamente humana), Fiódor Dostoievski, Guy de Maupassant, Virgilio Díaz Grullón, Margarite Yourcenar, Virginia Woolf… y muchos otros.

En poesía: Mario Benedetti, los hermanos Machado (Antonio y Manuel), Alfonsina Storni, Sylvia Plath, Pedro Salinas, Jeannette Miller, Jaime Sabines, Mariano Lebrón Saviñón, Ángel González, Julia de Burgos, entre otros tantos y tantas. En los últimos meses he estado descubriendo poetisas como Gioconda Belli, la premio Nobel Wislawa Szymborska, y a Idea Vilariño.

En cuanto a la estética siento una gran preocupación por trabajar la musicalidad y las metáforas en poesía. La musicalidad la defino como esa magia que enciende la chispa adecuada en las palabras de cada verso y hace que el lector siga un ritmo que lo lleva a la esencia del poema. También me llama el aspecto de la construcción de metáforas, de cómo las palabras se pueden unir en un poema para crear una imagen y convierte a ciertos versos en inolvidables y únicos. Sobre las temáticas puedo decirte que todo es materia prima para la poesía.

Mudanzas es tu primer poemario y me llama la atención el título. ¿Cuál es el vínculo entre el título y los textos que aparecen en el libro?
No existe un vínculo literal, más bien es un lazo sentimental. Mudanzas evoca al sentimiento de cargar, de llevar a cada lugar eso que descubro ser cuando estoy conmigo o con los demás o cuando veo lo que me rodea. Cada poema de este poemario es como un mueble que fui llevando a un cuarto vacío y allí fui acomodando a mi gusto... una mudanza.

En tu poemario se siente que hay una especie de búsqueda de la autora hacia sí misma. ¿Hasta qué punto esa búsqueda toca a la artista? ¿Sientes que todavía estás buscando tu voz o que ya la has encontrado?
El camino de todo hombre y mujer es la búsqueda. ¿De qué? Es difícil definirlo, puede ser la felicidad –a partir de lo que cada quien entienda como eso- la comodidad material o la paz espiritual, o todo a la vez.

La poesía es un camino que elegí para mi búsqueda, que en cierta manera –y pienso que le pasa a mucha gente- se convierte en un espejo que devuelve cada día un reflejo distinto. Por eso puedo descubrir a diario una voz distinta dentro de esa voz total que soy. Así que supongo que los espejos seguirán reflejando y las voces seguirán surgiendo.

En este poemario están presentes temas como el amor, la huida, la monotonía, el silencio, la preocupación social, pero sobre todo la distancia, la separación y las cosas inconclusas. ¿Por qué vía llegan hacia ti estos temas?
La única vía es la vida. Siento esas cosas porque vivo y soy un ser humano contradictorio, una mujer compleja, una “humanita” llena de preguntas.

En un libro con una atmósfera tan íntima, tan persona, encontramos un par de textos con preocupaciones sociales. Me refiero a In Memoriam, dedicado a los héroes de nuestro país, y Constancia, en donde hablas sobre el poder, la compra de conciencia y ese círculo vicioso de la corrupción en el que todos giramos y al que nos hemos acostumbrado porque ya forma parte de nuestra cotidianidad. Atendiendo a esa inquietud social tuya, me gustaría saber cuáles son las cosas que en concreto te preocupan. ¿Piensas que nosotros como artistas debemos asumir alguna postura de lucha más comprometida en contra de la corrupción y las injusticias que golpean nuestra sociedad?
La opción de luchar contra los males sociales es independiente de la función del escritor. Cada escritor esta en derecho de decidir si prestar o no su arte a favor de una lucha social específica. No veo nada malo en que un artista decida separarse de todo esto y vivir en una especie de burbuja o de simplemente quedarse al margen. Eso no cuestiona su papel de escritor, sino su papel de ciudadano.

Ahora, me parece imposible que puedas vivir dentro de una sociedad sin que lo que pase en ella te afecte, sea bueno o malo. Y usualmente el escritor expresa eso criticable a través del único vehículo que conoce que son sus poemas, sus cuentos o sus novelas. Una denuncia al mal que desde su punto de vista afecta la sociedad donde vive.

El tiempo es un factor determinante en tu poemario y está presente de alguna u otra forma en tus versos. Ese tiempo que detiene las cosas, las deja inconclusas o las precipita hacia un final que quizás no sea el deseado. ¿Cuál es tu visión y filosofía del tiempo?

El tiempo es un dictador. Ahí está y nada podemos hacer sobre él, aunque él sí puede hacer sobre nosotros. No hay manera de aprehenderlo ni de detenerlo. Supongo que escribir sobre él y en torno a él es darme un chance ilusorio que puede detener en las palabras la imagen, el llanto, la sonrisa, el pesar o el asombro que, irremediablemente, el tiempo se llevará.

Tu poemario rezuma melancolía, contiene cierta tristeza pero sin llegar al desgarre o la desesperación. Uno siente que de alguna manera quieres dejar abierta una ventana a la esperanza. Eso lo sentí en varios textos y de manera más tangible en tu poema Credo en el que dices: "Te creo, vida, aunque muera en el intento". ¿Qué tan importante es para ti dejar abierta esa ventana a la esperanza?
Eduardo Galeano dijo en algún momento que la utopía nos sirve para caminar. Creo que es importante siempre dejar un espacio para ver el vaso medio vacío lleno después de verlo medio vacío. La vida no es blanca ni negra. La veo más bien como una amalgama de grises, como son los seres humanos, ni santos ni pecadores. Así que si la vida es como nosotros. Siempre habrá espacio para la luz dentro de las tinieblas.