Autora invitada: Elizabeth Bishop

Elizabeth Bishop (1911-1979) fue una laureada poeta norteamericana. Su escritura estuvo fuertemente influenciada por la poeta Marianne Moore. Persuadida por ésta dejó sus estudios de medicina en Cornell Medical School. Mientras vivía en Brasil recibió el premio Pulitzer en 1956 por su libro Norte y Sur — Una fría primavera, que agrupaba varios poemarios. Posteriormente recibiría el National Book Award y el National Book Critics Circle Award, así como dos becas Guggenheim y otra de la Ingram Merrill Foundation. En 1976, se convirtió en la primera mujer en recibir el Neustadt International Prize for Literature.

Algunos de sus libros son: Norte y Sur (1946), Una fría primavera (1956), Cuestiones de Viajes (1965), Geografía III, entre otros.

Bishop fue conferenciante de universidades durante muchos años. Murió de una hemorragia cerebral en su casa de Lewis Wharf, Boston.

El poema que he seleccionado es muy significativo para mí. Es uno de sus textos más conocidos y hay en la red varias traducciones del mismo. Tomé la que más me gusta.


Un arte
Por: Elizabeth Bishop

El arte de perder no es muy difícil;
tantas cosas contienen el germen
de la pérdida, pero perderlas no es un desastre.
Pierde algo cada día. Acepta la inquietud de perder
las llaves de las puertas, la horas malgastadas.
El arte de perder no es muy difícil.
Después intenta perder lejana, rápidamente:
lugares, y nombres, y la escala siguiente
de tu viaje. Nada de eso será un desastre.
Perdí el reloj de mi madre. ¡Y mira! desaparecieron
la última o la penúltima de mis tres queridas casas.
El arte de perder no es muy difícil.
Perdí dos ciudades entrañables. Y un inmenso
reino que era mío, dos ríos y un continente.
Los extraño, pero no ha sido un desastre.
Ni aun perdiéndote a ti (la cariñosa voz, el gesto
que amo) me podré engañar. Es evidente
que el arte de perder no es muy difícil,
aunque pueda parecer (¡escríbelo!) un desastre.


*Datos biográficos: Wikipedia/ Poema: He yacido días animales/ Fotografía: Woman and Child First

Leer toda la entrada »

Poesía y crisis

La poeta de origen belga y nacionalizada española, Chantal Maillard, ha dado recientemente unas declaraciones en la que dice que no es posible escribir un buen poema si no se está en crisis.

La autora del libro Matar a Platón (Premio Nacional de Poesía de España, 2004) piensa que la poesía siempre está en crisis y que algunos de los asuntos fundamentales que refleja la poesía son aquellos “a los que un ser humano se enfrenta”, tales como el “dolor, la convivencia, la dificultad para vivir en la unidad y en la diferencia”.

Me ha parecido muy interesante lo que dice Maillard porque es un tópico en torno al cual reflexionamos quienes sentimos pasión por la escritura.

La idea de que el escritor debe estar al límite, al borde del precipicio para hacer su obra, siempre ha fascinado a muchos. La imagen del autor atormentado, en constante crisis existencial atrae más de lo que algunos puedan imaginarse.

La vida de un buen puñado de poetas es un verdadero ejemplo de esto. Podría citar una larga lista de escritores que han tenido una vida tortuosa y que incluso han terminado suicidándose.

Pero ¿qué tanto hay de cierto en esto?, ¿viven los poetas en “crisis” o la propician para crear su obra?, ¿es necesario pasar por algo como esto para escribir un poema que valga la pena?

Yo creo que hasta cierto punto el poeta es un inconforme, es una persona que no está de acuerdo con su realidad ni con lo que sucede en el mundo. Es una persona que siente la necesidad de decir algo, de compartir con los demás la manera en que percibe las cosas. Siente que tiene un punto de vista distinto, escudriña lo que hay en su interior y lo que pasa alrededor como un filósofo; crea teorías, se libera mediante la escritura, exorciza sus demonios o los inventa, es un gran fingidor, un ser que muchas veces se cree más especial de lo que es.

Para mí el poeta es alguien que tiene la singular capacidad de comunicar su verdad, de cuestionar las cosas o de explicarlas a través de la palabra. En algunos casos actúa de manera más encubierta y en otras se permite mostrar toda su vulnerabilidad. Escribe de aquello que le importa o que le ha marcado, de aquello que no entiende o que quiere revelar, de aquello que le angustia o le produce un gran placer.

Ahora bien, la pregunta clave es la siguiente: ¿necesita realmente el poeta estar en “crisis” para escribir un buen poema?

No me siento con la suficiente autoridad como para responder esta pregunta. Quizás algunos de los amigos y amigas que visitan este blog y escriben poesía, puedan dar una opinión mucho más certera y sustancial que la mía.

Pero sí puedo dar mi testimonio, hablar de mi experiencia personal. Aunque soy una poeta que está aprendiendo y que está conciente de que todavía no ha escrito nada que a ella misma la sacuda y la haga pensar que tiene algo realmente valioso entre las manos, puedo decir que algunos de los poemas que he escrito y con los que me siento más conforme no necesariamente han sido escritos en momentos de crisis.

Sí he tenido experiencias dolorosas que me han marcado y otras totalmente vivificadoras que también han dejado su huella. Ahora viene lo raro, y es que independientemente de en qué estado escribo mis mejores poemas, creo que han sido justamente las vivencias más tristes las que de alguna manera me han ensanchado la mirada, las que me han empujado a madurar y me han permitido darle una connotación más profunda a mi poesía más reciente.

Sé que debería ser diferente y que mi valoración de las cosas puede que no sea la correcta. Sé que quizás yo debería darle mayor crédito a esas experiencias gratas que he tenido pero la verdad es que no es así y siempre que estoy a solas siento que se me encoge el pecho por todas las cosas que quisiera no haber vivido, por todas las cosas de las que jamás hubiera querido ser testigo. A estas alturas, como anda todo, deberíamos nacer con una coraza mucho más fuerte de la que yo poseo.

Estamos en un mundo inclemente en donde hay cosas maravillosas, pero no creo que todo lo maravilloso que puede tener el mundo compense el desastre en el que lo hemos convertido y lo angustiosa que puede resultar la existencia para quienes que poseen una sensibilidad más marcada.

Y esto me lleva a una entrada que leí hace mucho tiempo en el blog Apostillas Literarias de Magda Díaz y Morales en la que comentaba el Diario Personal de la poeta argentina Alejandra Pizarnik.

Magda cita un párrafo del Diario y luego comenta lo siguiente:

«Podemos observar cómo el lenguaje se convierte en referente explícito al hacerlo objeto de su reflexión, ello conlleva una concepción filosófica adonde tocamos esa soledad que tanto dolía a su sensibilidad, que la hacía preguntarse, cuestionarse, exigir respuestas a través del lenguaje. De ahí sus cuestionamientos, su reflexión constante que desvela ese deseo de querer desenterrar un mundo a través de la palabra y su silencio. Ese silencio adonde habita ese mundo que ella tanto anhelaba y que quizá no pudo hallar porque decidió irse cuando apenas tenía 36 años después de "una tormentosa existencia que la condujo de la adicción a los tranquilizantes y los estimulantes al ingreso en un hospital psiquiátrico".

La soledad es dura de vivir para ciertos espíritus sumamente sensibles, para seres que les duele ver un mundo de injusticias, pobreza, abuso del más fuerte, y solamente, quizá, tienen a la palabra para enfrentarlo…»

Quizás ahí esté la clave del porqué Chantal Maillard dice que la poesía siempre está en crisis. Talvez se deba precisamente a que los poetas adolecen de una exacerbada sensibilidad que muchas veces los hace padecer y los empuja a escribir y refugiarse en la palabra.

Aunque todavía sigo pensando que no es cierto que el escritor deba estar en crisis para escribir un buen poema. Cada autor tiene su manera de crear y supongo (sólo supongo) que grandes obras se han gestado desde la preocupación, pero también desde la paz y la quietud. Habría que ver si los grandes poemas de la literatura han sido escrito por poetas en crisis, pero es algo que no me propongo investigar porque tampoco el asunto va para tanto.

Tan sólo quería reflexionar un poco, decirles lo que pienso y que ustedes también, si les apetece, me cuenten lo que opinan sobre este tema.

*Imagen: Fotografía de Chantal Maillard en La Trenza de Sor Juana

Leer toda la entrada »

Gente Común

Un nuevo proyecto musical dominicano integrado por gente no tan común que ama la poesía y no teme ofrecer su corazón.

Gente Común es un grupo musical netamente dominicano de lo más interesante. Todo empezó cuando dos de los integrantes de este proyecto, los poetas y músicos Emmanuel Bretón y Waldo Rincón, se dieron cuenta de que tenían los mismos intereses y decidieron comenzar a tocar y componer juntos.

Con el tiempo este proyecto fue tomando forma y se le han sumado otros músicos talentosos. Actualmente el grupo está integrado por Waldo Rincón (vocales y guitarra), Emmanuel Bretón (piano y voz), Joel Domínguez (guitarra y coros), Guillermo Mueses (bajo), Emil García (batería) y Érika García (violín).

Según ellos, escogieron el nombre de Gente Común porque son personas que puedes encontrar en cualquier sitio y que no sabes que son músicos o poetas. “Somos de esos que sólo cuando nos ves agarrar una guitarra dices: ¡Ah, pero tú tocas!”, apuntan.

Recientemente se presentaron en La 37 Por Las Tablas junto a Patricia Pereyra y otros músicos en el concierto “Luna de Agua”. Fue su primera presentación formal en público.

Lamentablemente no pude estar en el concierto debido a mi migraña y a que mi sobrina Amy (la debilidad de su tía) se enfermó y la tuvieron que ingresar en la clínica, pero pude disfrutar la presentación gracias a los videos que los muchachos subieron a YouTube y que ustedes también pueden ver aquí (también hay videos de sus ensayos y otras presentaciones más informales).

Me siento afortunada porque tanto Emma como Waldo (dos grandes amigos) han musicalizado algunos de mis poemas (Desnuda, Dormir, Mi tristeza, La mujer dormida y Partida). Pueden ver el resultado en el link anterior.

Ahora vamos a conocer mejor a esta banda gracias a una pequeña entrevista a Emmanuel Bretón y Waldo Rincón, quienes tuvieron la amabilidad de responder a mis preguntas.

Háblenme brevemente sobre la propuesta musical de Gente Común.

WALDO RINCÓN: Gente común es una propuesta que pretende ser fresca y diferente (aunque realmente no creo que quienes empiecen un proyecto quieran ser iguales a los demás), con un sonido característico. Queremos que cuando escuchen a alguien silbando alguna canción nuestra la puedan identificar. Ansiamos que nuestra propuesta sea distinta ya que desde mi punto de vista el brillo de la música dominicana ha disminuido debido a la falta de continuidad de nuestra tradición musical, tan distinto a lo que ocurría en los ochenta y noventa. Creo que a las personas les resulta difícil encontrar un sonido con el que puedan identificarse y nosotros queremos ser justamente ese sonido, eso quiere ser Gente Común.

El tipo de música que hacemos yo lo llamaría Pop Rock (aunque realmente no sé si se quedará así o tomaremos otros caminos), y aunque nuestro objetivo es calar en el público en general, que nuestra propuesta sea del gusto de la gente (lo que puede hacerlo más comercial), eso no le resta a la calidad que tratamos de imprimirle a cada canción que interpretamos. Aparte de eso también usamos ritmos de blues, reggae, son y jazz sobre nuestra base de rock and roll.

¿Influencias musicales? Bueno, yo las dividiría en dos: las internacionales y las locales. Las de fuera: Fito Páez, Andrés Calamaro, Charly García, Luis Alberto Spinetta y Gustavo Cerati (laboratorio argentino); Enrique Bunbury, Jim Morrison (The doors), Kurt Cobain, Jaguares, Silvio Rodríguez, Sting (o The Police, cualquiera de las dos) y Jimmy Hendrix (los iluminados); Oasis, Radiohead, Pink Floyd, John Mayer, Miles Davis, Aretha Franklin, entre muchos más. Los locales son más pequeños aunque no menos importantes: Pavel Núñez, Toque Profundo, JLS, Patricia Pereyra, Sergio Vargas y algunos otros que también van por ahí. Creo que finalmente lo más importante de esto es que estas son sólo las mías y yo soy sólo uno de los seis integrantes de esta banda.

EMMANUEL BRETÓN: Dentro de nuestra propuesta hacemos diferentes ritmos musicales, pero mantenemos un mismo sentido, un mismo estilo en nuestros temas, aunque el ritmo más predominante, hasta el momento, es la balada pop, pero tenemos ritmos desde el blues y la bossa nova, hasta el rock medio pesado.

Dentro de la esfera musical podría decirse que nos influencian solistas y grupos como Juanes, Coldplay, Presuntos implicados, Héroes del Silencio, Spinetta, Charly García, Fito Páez, entre otros.

¿Le ven ustedes posibilidad a este tipo de proyectos en una época en donde en nuestro país lo que más acogida tiene es el mambo violento y el reguetón?

WR: Esta pregunta me gusta muchísimo, me encanta tu claridad, Rosa, y eso me alegra, pero igual te digo que no eres la primera que me dice o pregunta lo mismo. Tengo un primo hermano que siempre me dice: “Mira, payaso, tu saliste primero que Omega y ya el es rico. ¿Tú pa´ dónde vas?” Así que imagínate. El día a día de nuestro país es ese: el que te pregunten si tocas bachata o típico al verte con una guitarra (sin querer faltarle al respeto a estos géneros), por lo que me siento muy preparado para enfrentar cualquier reto.

Es muy difícil afrontar la realidad que vivimos algunas personas acá. En mi caso muy soy poco adepto a muchos de los sonidos que rodean mi país, no es que no me gustan sino que simplemente no me cuadran y es muy duro, a veces quisiera hablar de la versatilidad de Fito con mis amigos, o de la profundidad de Spinetta, quizás más sencillo, explicarles que Bunbury es un poeta con voz; discutir las palabras de Silvio de los setenta cuando escribía de liberación femenina y sobre el poder del amor antes que la Iglesia (me refiero a la canción: De la familia, la propiedad privada y el amor), pero me responden ideas como: “esos tipos están pasados”, “ese Bunburi es un satánico”, “esa música me da sueño”, etc.

Aunque sé que ese caso no es exclusivo de mi nación. Recuerdo un artículo en el Diario Libre hablaba sobre una investigación de un periódico que llevó a un Subway a uno de los mejores violinistas del planeta como si fuera un intérprete callejero y nadie le hizo caso, tan sólo un niño pequeño se detuvo. Así que finalmente es un mal de muchos lugares, por eso cuando empecé a trabajar en mis canciones y ahora en el trabajo como banda en general no pienso ni creo que mis compañeros piensen en llevar nuestra música al medio dominicano solamente, yo creo que nuestras canciones vienen con alas para trascender cualquier medio y llegar a cualquier lugar que las reciba y acoja como válidas para su gusto, esa es la pretensión mía y seguro que es la misma que mis compañeros de banda llevan en el corazón.

Entiendo que el reguetón y el mambo violento seguirán estando ahí, para bien o para mal, seguirán. Es como dice una canción de Coldplay: “Nobody say it was easy”.

EB: Tenemos una vasta posibilidad ya que somos una opción más entre esos tipos de música. Hay un mercado que se va abriendo poco a poco y ya de por sí hay un público que nos exige tocar, componer, performar; aunque realmente hay poco apoyo para nuestro tipo de música aquí en nuestro país, pero el punto es que nosotros, y las personas que nos oyen, sí le estamos dando importancia. ¿Eso, acaso, no es un buen comienzo?

¿Cuáles son sus expectativas y ambiciones como grupo?

WR: Sencillo: Casandra, Latin Grammy´s, Grammy´s y hasta donde el señor Dios quiera. Él es el único que sabe hacia donde dirigirá nuestras vidas.

EB: Expectativas muchísimas y en sí la de todo músico en pañales, pero sobre todo la de dar a conocer nuestros conceptos a todo el mundo. Tocar a una multitud enloquecida (jejeej), escuchar canciones en la radio o hasta en karaokes.

El grupo tiene alma, tiene un buen toque y nos sentimos a gusto performando en un escenario juntos. Cuando eso ocurre nos olvidamos de todos los inconvenientes y lo entregamos todo. Por ahora es el pago justo que creo merecemos por nuestra música. En este momento dentro de las expectativas que tenemos está contagiar esta buena vibra a todas las personas que se mueren por algo diferente, a tantas gente común que, como nosotros, espera una señal para dejar de sentirse sola en el mundo y saber que no es la única en el planeta.

¿Cuál es el teléfono y el correo electrónico para contacto y contrataciones?
wasarry(arroba)gmail.com / 829-399-4852 (móvil)



Leer toda la entrada »