Lecturas veraniegas

Este verano Haruki Murakami ha estado presente en mi vida con sus novelas Sputnik, mi amor y Crónica del pájaro que da cuerda al mundo. He vuelto a leer a la sudafricana Nadime Gordimer y he disfrutado grandemente de su libro de relatos El salto y su novela Ocasión para amar. Amélie Nothomb volvió con fuerza gracias a su novela autobiográfica Estupor y temblores. Ya había visto yo la adaptación a cine de este libro y quizás por eso he tardado tanto en leerlo.

He releído el poema La tierra baldía de T.S. Eliot, con una copiosa introducción, y ha varios poetas polacos que desconocía, lo que me ha llevado a releer a mi querida Wislawa Szymborska.

También muchos cuentos que me gustan de autores como la Mansfield, Chéjov, Onetti, Allan Poe, Carver, Tolstoi, Joyce, Rulfo, Cortázar, García Márquez, entre otros igual de interesantes. Además, el libro Antología de cuento e historías mínimas (siglos XIX y XX) así como Cuentos inolvidables según Julio Cortázar.

Ahora estoy leyendo La doncella y la niebla de Lorenzo Silva, escritor que no he leído y que me he animado a conocer por recomendación de mi marido y porque Francisco Ortiz, autor del blog Novela Negra y Cine Negro, ha hablado muy bien de él calificándolo como el mejor escritor escritor de novela negra español de la actualidad.