Un hombre con un fusil en la mano

Un hombre con un fusil en la mano va por su camino
encuentra una mujer y la penetra
también con el fusil la penetra
No se sabe si ella saldrá con vida
y si lo hace ya no será bienvenida en casa.

Un hombre con un fusil en la mano
desciende la colina
se acuerda de su descarga de esperma
de su gran fuerza inimitable
de la advertencia que ha enviado al enemigo.

El hombre
se relame los labios, se sabe satisfecho
se acomoda felizmente la mochila
y sigue su camino.

La tierra, enrojecida, delira esa mañana.


© Rosa Silverio 2010
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