La Noche de los Sombreros: un éxito

(Los poetas que recitaron. Faltan el peruano Leo Zelada y el iraquí Najim Mousin)

El viernes 26 de noviembre se realizó el recital de poesía «La Noche de los Sombreros» en el que leyeron escritores internacionales y españoles. Ese día no empezó con buen pie. A las tres de la tarde, justo saliendo de la consulta con mi doctora, recibí un mensaje de la pianista invitada: no podía asistir a la actividad debido a que se había enfermado. De inmediato llamé a mi esposo para que se dirigiera al fuerte y poder planear el próximo ataque. Cuando llegó me dijo que el espectáculo debía continuar aunque prescindiéramos del baile inicial con música de «New York, New York», para lo que había ensayado una rutina, y el performance poético que él había preparado en homenaje al poeta dominicano Homero Pumarol y al grupo de spoken word «El Hombrecito».

En la noche nos arreglamos y nos dirigimos al Mad'moiselle Bar, un lugar encantador propiedad de los amigos venezolanos Omar Arenas y Juan Carlos Gómez Vivas. Yo me sentía como Satine cuando se dirigía al encuentro inminente con el Duque de Monroth, mientras Harold Zidler le cantaba desde el cabaret la versión teatrera de la canción «The Show must go on» de Queen (escena de la película Moulin Rouge!).

Sin embargo, al llegar nos encontramos con el escritor español Fernando Sabido Sánchez quien con una amplia sonrisa y evidente emoción nos dijo: «¡La que vamos a armar esta noche!». Esta frase me animó mucho y pensé que quizás todo salía bien pese a las circunstancias.

Los poetas y amigos fueron llegando al bar y el recital empezó con alegría y expectación. Los escritores leyeron magníficos textos y al ver que todos lo estaban pasando bien yo también me permití disfrutarlo por completo. A mitad del evento un mojito que mi esposo bebía me coqueteaba descaradamente, por lo que tuve que interrumpir el acto para pedirle a mi media naranja que me diera su mojito y me lo bebí con un gesto orgásmico (¡estaba riquísimo!).

Los poetas estuvieron maravillosos a pesar de que uno de ellos no terminó su lectura por el inocuo ruido de un trago que se preparaba y a que la escritora española Carmen Garrido Ortiz se tomó de manera literal la frase de buena suerte que reza «rómpete una pierna» y estuvo a punto de descalabrarse una al caerse de la tarima cuando terminó su lectura. Por suerte todo quedó en un susto y no tuvimos que llamar al 112 para llevarla a Urgencias. Discretamente le mandé el taco del zapato que se le había roto (ya las cenicientas no dejan el zapato, ahora lo rompen y nos dejan el tacón) y di paso al poeta uruguayo Santiago Tena quien cerró con broche de oro un recital rebosante de alegría y buena vibra.

Gracias a todos los poetas por confiar en mí. ¡Y que vivan los mojitos!


(Frente al Mad'moiselle Bar)

(Bailando con Fernando Sabido Sánchez)

(Con la poeta española Luz Macías)

(Con el poeta uruguayo Santiago Tena)

(Junto a Juan Carlos Gómez y Omar Arenas, propietarios del bar)