José Carlos Hernández (I parte)

Esto es lo que se llama periodismo mal hecho y vergonzoso. Los redactores del Listín Diario, Pablo García y Mairobi Herrera, deberían disculparse (al igual que el periódico), por haber publicado la nota sobre el asesinato del hijo de la presentadora y actriz María del Carmen Hernández resaltando desde el primer párrafo los piercings y tatuajes que tenía la víctima, como si eso fuese importante para la investigación o para la propia noticia. 

 «El cuerpo del joven José Carlos Hernández, asesinado esta madrugada en una discoteca de la capital, tiene unas 27 puñaladas y le fueron contados unos 30 piercing (aretes), incluyendo uno en la lengua que le fue arrancado de manera brusca durante la agresión, según informó una fuente del Instituto Nacional de Patología Forense. La fuente dijo además, que el hijo de la presentadora de televisión María del Carmen Hernández y el fenecido merenguero Jochy Hernández, tenía su piel tatuada». 

En otros periódicos han resaltado lo mismo como si por llevar piercings y tatuajes la víctima fuera un delincuente o hubiera merecido morir de esa forma tan horrenda. Lamentablemente todavía el prejuicio les puede a muchos de los que viven en la mitad de isla de la que provengo. Y por mi crítica no vayan a pensar que tengo el Complejo de Guacanagarix (preferir lo extranjero antes que lo dominicano) porque no es así. Amo a mi país y a mi gente, pero no soy una fanática y creo que las cosas negativas hay que señalarlas, llamarlas por su nombre. Desgraciadamente, en República Dominicana y en muchos países del mundo, incluso aquí mismo en España, hay muchos prejuicios que parten de la imagen de las personas. Eso es una vergüenza. La gente suele decir "el hábito no hace al monje pero lo dignifica". Y yo digo que hay muchos ladrones y criminales vestidos con traje y corbata. Para muestra, sólo hay que mirar a los dueños de bancos, empresarios, políticos, gente poderosa y con mucho dinero que suelen vestir de Gucci o de cualquier otro diseñador. Tenemos que luchar contra esto, rebelarnos. 

En República Dominicana cualquier tipo de transgresión espanta y provoca todo tipo de comentarios negativos. Incluso hay muchos que estarían dispuestos a quemar en una hoguera a quienes son algo diferentes de lo que ellos consideran la normalidad. Da pena y vergüenza. Y da mucha pena porque por gente como estos periodistas es que el país está estancado y no progresa, no avanza. Parece que para una parte de la sociedad, República Dominicana debería ser siempre medieval e ignorante. 

Yo apuesto por mirar hacia el futuro, por respetar y tolerar la variedad, por entender que los cambios no son necesariamente negativos ni tienen porqué traer consigo la pérdida de valores, porque ¿qué son los valores? ¿quién puede decir a rajatabla lo que es correcto y lo que no? ¿quién puede decir que alguien que tiene piercings y tatuajes no es tan honrado como el pijo que anda con una camiseta Lacoste y un vaquero de Hugo Boss?

Lo he dicho y lo vuelvo a decir: ¡Debería de darles vergüenza!