José Carlos Hernández (II parte)

El caso de la muerte de José Carlos Hernández en Santo Domingo está suscitando todo tipo de comentarios. Ya hablé sobre los prejuicios por su imagen y lo mal que los medios de comunicación han manejado esta noticia. Pero ahora quisiera referirme al siguiente tema: José Carlos era el baterista de una banda de black metal llamada "Exsanguination Throne", con una marcada tendencia hacia todo lo oscuro y lo que esté relacionado con el "inframundo", lo siniestro, los dioses destructores, ángeles caídos y demonios. 

Para mí, que no soy creyente, esto no es más que chorradas, es decir, que no tiene ninguna importancia y no es una afición tan diferente como la de cualquier cristiano o fanático religioso. Es decir, que respeto eso muchísimo y me parece que no tiene nada malo. Si los "buenos" tienen derecho a existir y a crear religiones, ¿por qué los otros no tienen también el mismo derecho? Una cosa no es más mala que la otra, claro, a mi parecer. Siempre que no se lleguen a los extremos en los que se asesina y se perjudica a terceros... ¡qué viva la diversidad! 

Los periodistas, al no entender esto, se han permitido la licencia de decir que el fallecido pertenecía a una secta satánica. Cosa que no es cierto y ni siquiera está comprobada. "Exsanguination Throne" de seguro es tan satánica como lo es Marilyn Manson y como lo fueron "Kiss" en su momento. Vamos, que puede que no sea más que fachada y mercadotecnia. 

Lo más triste de todo es que la madre del joven, la presentadora María del Carmen Hernández, ha tenido que salir, en medio de su dolor, en defensa de su hijo y decir que aunque llevara piercings, tatuajes, el cabello largo y se vistiera con ropa negra, era un joven de grandes cualidades y un buen ser humano. Lo repito: ¡Debería de darles vergüenza a todos! Hacer que una madre llena de dolor dé explicaciones de porqué su hijo es diferente de otros (como muchos lo somos). 

Bueno, el punto que quiero desarrollar es el siguiente: ¿acaso por ser músico de una banda de black metal y por las cosas que le gustaba, así como el nombre artístico que eligió -"Asmodeo Nefastdrum Shiva"- merecía morir? ¿Quién le da derecho a un ser humano a quitarle la vida a otro? Y lo que es peor ¿quién lo da derecho a la gente a decir que esa muerte se la buscó él por esas tendencias "oscuras" que tenía? ¡Por Dios! ¿En qué época es que estamos viviendo? ¿Que son esas chorradas de que como él prefirió el camino de la oscuridad por eso murió? Esta víctima falleció porque unos tipejos le clavaron 27 cuchilladas a sangre fría. 

El origen de este crimen no está en la luz ni en la oscuridad. El origen no está ni en los tatuajes, ni en los piercings, ni en el cabello largo, ni en el camino filosófico que eligió José Carlos Hernández. El origen de este crimen está en la delincuencia que hay en República Dominicana y en la impunidad. En el fracaso de un Sistema Judicial que no funciona y un cuerpo de policía que en lugar de frenar la criminalidad lo que hace es salir a matar inocentes y dejar libres a quienes le mojan la mano. 

El origen de todo esto está en la violencia y sobre todo en la gran falta de educación que hay. ¡Nuestro país no puede caer en el salvajismo y en la barbarie! Necesitamos una inversión real en la educación para crear conciencia cívica, respeto y poder formar a seres humanos que construyan una sociedad tranquila y civilizada. La solución no está en la religión. De ser así nuestro país sería uno de los más tranquilos y tendría un bajo índice de criminalidad. La solución está en la educación. Por eso, aquellos países que tienen un gran nivel educativo tienen un nivel de criminalidad proporcionalmente bajo. 

¿Queremos un mejor país? ¡Démosle un mejor sistema educativo a nuestros hijos!