Rosa Silverio: "Creo que el libro impreso jamás morirá"

* Durante mucho tiempo he sido una gran pesimista y eso está reflejado en las historias que aparecen en el libro. 
* Algunos de estos cuentos son una visión de lo que sucede en República Dominicana pero creo que en sentido general reflejan lo que sucede en el mundo contemporáneo. 
* Ahora estoy trabajando intensamente en un poemario que no verá la luz hasta dentro de un par de años. 
* Estoy leyendo la novela "El museo de la inocencia" de Orhan Pamuk, terminando la novela "Libertad" de Jonathan Franzen, releyendo la poesía completa de Dylan Thomas y "Memoria y presente" del poeta japonés Makoto Ooka. 

¿De dónde nacen los cuentos reunidos en A los delincuentes hay que matarlos? 

Son cuentos escritos durante un periodo de mi vida en el que por múltiples razones la narrativa era mi principal constante. Ahora le dedico mucho tiempo a la poesía, pero no he dejado de lado la narrativa. Yo me siento sobre todo una escritora, el género que aborde es sólo el medio que utilizo para crear. Yo soy como una esponja, que absorbe todo lo que ve. Hay historias que surgieron de experiencias personales, pero en muchos casos me inspiré en situaciones que vi o que escuché, en alguna anécdota que me contaron y que luego yo deformé a mi antojo o en algo que yo viví y que revestí de fantasía. 

Para mí todo lo que veo, toco y siento es materia prima a la hora de escribir. Mezclo hechos de la vida real con cosas que me invento y al final no sé ni qué es real ni qué es inventado. Lo que sí tengo claro es que con cada historia sentí la necesidad de contarla porque contenía una gran verdad o un hecho que me parecía que no podía dejar pasar por alto, que tenía que compartirlo con los lectores. Cada cuento me produjo emociones distintas que van desde la angustia, la indignación, la impotencia hasta la más profunda desgracia. 

¿Qué quieres contarnos con estos cuentos? 

En este libro hay un racimo de historias en donde predominan la violencia, el engaño, el amor y la decepción. A través de estas historias me sumerjo en el interior de diversos personajes, todos con personalidades complejas y que viven situaciones retorcidas o sencillamente los retorcidos son los personajes que viven en muchos casos situaciones al límite que desencadenan los hechos más sorprendentes. 

¿Son cuentos santiagueros o cuentos madrileños? 

Yo creo que estos cuentos no tienen nacionalidad, a excepción del que le da título al libro, aunque es una historia que puede ocurrir perfectamente en cualquier país de Latinoamérica y de otras partes del mundo. Algunos de estos cuentos los escribí cuando residía en Santiago, otros cuando vivía en La Romana y también durante mi residencia en Santo Domingo y también hay un par de textos que escribí cuando estaba ya afincada en España. Así que hay un poco de todo. 

Tus cuentos son trágicos en general, ¿es así tu visión de la vida? 

Durante mucho tiempo he sido una gran pesimista y eso está reflejado en las historias que aparecen en el libro. También debo anotar que a nivel literario me fascina la tragedia, sobre todo matar personajes. Lo considero muy divertido y se le puede sacar mucho jugo a eso. Sobre si mi visión de la vida es así, creo que ahora estoy en una etapa en la que la felicidad predomina y tengo a mi lado a un marido que me hace ver la vida de una forma más positiva y esperanzadora. 

¿O es una visión de la sociedad dominicana? Explícate… 

Algunos de estos cuentos son una visión de lo que sucede en República Dominicana pero creo que en sentido general reflejan lo que sucede en el mundo contemporáneo. Un mundo en donde la felicidad es considerada una cursilería y la gente se siente atraída por el morbo que provoca la tragedia. También nosotros, la raza humana, hemos entrado en una especie de decadencia en donde el escepticismo, el fracaso y el horror nos embargan. 

También se podría decir que las mujeres ahí reflejadas son terribles, implacables en sus determinaciones, ¿Por qué son así? 

Yo creo que hay un poco de mí en cada una de esas mujeres, pero también hay un poco de todas las mujeres del mundo. No es cierto que nosotras seamos criaturas ingenuas y sumisas. En el universo interior femenino suele darse una gran eclosión de emociones y sentimientos encontrados y esto suele ocurrir porque todavía vivimos en una sociedad que quiere marcarnos las pautas de cómo debemos ser y qué debemos sentir, pero nosotras no podemos evitar que nuestro yo más fuerte y primitivo muchas veces se rebele de las maneras más diversas y sorprendentes. Eso sucede con mis personajes femeninos, algunas de ellas viven situaciones límites o están dentro de una especie de burbuja que, cuando estalla, lleva a estas mujeres a tomar decisiones inclementes. 

¿Cómo fue la experiencia de conseguir comentarios elogiosos de una escritora como Rosa Montero y del crítico italiano Danilo Manera? 

Fue muy positiva y sorprendente. Y digo sorprendente porque en el caso de la escritora española Rosa Montero, quien es una persona muy ocupada, fue muy fácil contactar con ella. Es una mujer muy cercana, amable y sincera. Desde que le pedí el comentario para el libro aceptó encantada. En este caso aprendí que muchas veces la grandeza viene vestida de verdadera solidaridad y humildad. Danilo Manera es un amigo pero también es un gran crítico literario. Le pedí el comentario y accedió encantado. Le agradezco muchísimo el tiempo que se tomó leyendo mis cuentos y su comentario tan generoso que me anima a seguir escribiendo. 

¿A qué te dedicas en la actualidad en cuanto a trabajo cultural? Supimos que trabajaste para una librería Fnac. 

Sí, estuve durante seis meses trabajando en una de las tiendas de la franquicia Fnac, específicamente como librera. Fue una experiencia muy bonita porque trabajé entre libros, en el sector cultural, y aprendí muchísimo. Sobre todo aprendí cómo se maneja el negocio de los libros desde dentro y el tipo de literatura que actualmente leen los lectores españoles. Ahora mismo estoy dedicada a la literatura y a la gestión cultural. Cada cierto tiempo organizo un evento literario, sobre todo recitales, en los que participan escritores españoles y de otras partes del mundo. 

En cuanto a tu proceso creativo, ¿qué tienes en el horno? 

Ahora estoy trabajando intensamente en un poemario que no verá la luz hasta dentro de un par de años. Estoy muy emocionada porque estoy tocando temáticas que antes no había abordado y también estoy profundizando en otras que había tratado, pero no de una forma tan honda como ahora. Lo que sí ya tengo es un contrato firmado para que un poemario que tengo inédito salga en abril con la editorial española Vitruvio. 

En cuanto a la narrativa tengo un tema que me toca profundamente y es en lo que pienso trabajar a partir de ahora. Ya he hecho las investigaciones iniciales y el esquema, ahora es concentrarse en la escritura. Es una historia larga, probablemente una novela o novela corta. No sé para cuándo estará lista pero lo que sí sé es que tengo una imperiosa necesidad de contarla. 

Tú que vives fuera del país, en España, y mantienes muy activa tu presencia en la web, a través de tu blog y de Facebook, y en vista de las posibilidades de publicar directamente en formato digital, ¿por qué preferiste el libro impreso? 

Creo en la literatura, en la magia de tener un libro en la mano, de olerlo, de sentir la textura de sus hojas, de poder acomodarlo en un estante o prestárselo a los amigos. Yo soy de la generación en la que los lectores sólo teníamos disponible los libros impresos, nada de e-books y otras herramientas cibernéticas. Creo que el libro impreso jamás morirá y también pienso que estos nuevos formatos vienen a complementar lo que ya tenemos, no a sustituirlo. 

¿Cómo se ve la vida del libro desde España, es optimista o se encuentra en crisis? 

En crisis. España está ahora pasando por una situación muy delicada a nivel económico en donde mucha gente tiene que escoger entre comer o comprar un libro y la respuesta ya la sabemos todos. De todos modos, por mi experiencia como librera en la Fnac puedo decirte que en España se consume más literatura que en República Dominicana, aunque el género que siempre prevalece es el de la narrativa. La poesía sigue siendo para la minoría. 

En cuanto a la vida de los escritores, no es tan fácil hacerse un hueco en un país en donde hay decenas de escritores, la mayoría con muchísimo talento. Mucha gente cree que con llegar a España ya tienes muchísimas facilidades y puedes publicar pero no es así. Todo hay que bregárselo mucho y requiere de mucha constancia y paciencia. En mi caso me ha ayudado la gestión cultural que hago y también que he tenido la suerte de que me inviten siempre a muchos recitales. Pero todo cuesta. Nada es regalado. 

¿Qué estás leyendo actualmente? ¿Qué te llevaste, en cuanto a libros, de Rep. Dominicana? 

Actualmente estoy leyendo la novela "El museo de la inocencia" de Orhan Pamuk, terminando la novela "Libertad" de Jonathan Franzen, releyendo la poesía completa de Dylan Thomas y entregada a la lectura del poemario "Memoria y presente" del poeta japonés Makoto Oooka. Leo varios libros al mismo tiempo. 

De República Dominicana me llevé algunos libros de mis escritores favoritos (de diversas nacionalidades) pero en cuanto a la literatura dominicana procuré no dejar los poemario de Jeannette Miller, las novelas de Marcio Veloz Maggiolo, la poesía y los cuentos de Ángela Hernández, las novelas de Pedro Antonio Valdez, los poemarios de José Acosta, la poesía de Aída Cartagena Portalatín y Franklin Mieses Burgos, los cuentos de Bosch, entre otros autores de mi predilección. La verdad es que no pude llevarme todo lo que yo quería pero tengo mis libros en casa de mi madre y allí están seguros.


*Entrevista publicada en la página del Grupo Santillana.