Amar y ser amados

La enfermedad, así como la vejez, forma parte de los procesos de la vida, pero hay que aprender a lidiar con esto, tomarlo con la mejor filosofía, pensar en que lo peor que nos puede ocurrir no es la muerte, ni el sufrimiento, sino estar solo, sin nadie que te apoye y te tienda la mano. Mientras amemos y seamos queridos, cualquier carga será más ligera y soportable. Y si ni siquiera de esta manera podemos con la carga y preferimos una partida digna, ese amor que fluye nos ayudará a encontrar la puerta de salida, a concluir nuestro camino.