Apoyo a Profamilia





Yo apoyo la campaña de Profamilia y todas las campañas que promuevan el uso de anticonceptivos, la interrupción de un embarazo no deseado y que denuncien el acoso sexual. Porque nuestros «derechos sexuales y derechos reproductivos son derechos humanos» y como dice el eslogan de esta maravillosa entidad: ¡Conoce, actúa, exige!

Lo que ha hecho la Iglesia Católica, al denunciar a Profamilia y decir que esta campaña «fomenta el desorden, la promiscuidad y la vagabundería» no tiene perdón. Al señor Nicolás de Jesús López Rodríguez, el cardenal dominicano, le importa una mierda lo que suceda con la juventud de mi país. A La Iglesia lo único que le importa es seguir enriqueciéndose y fomentar un puritanismo barato que ellos mismos no cumplen. Da vergüenza que los mismos que protegen a los pederastas que hay en su institución, sean los que hoy protesten por esta campaña informativa.

La Iglesia Católica prefiere que la gente se muera de Sida ante que fomentar el uso del anticonceptivo. Prefiere que una mujer muera, antes que interrumpir un embarazo de alto riesgo o que una mujer violada traiga al mundo a un hijo que no desea y que ha sido fruto de uno de los actos más atroces. La Iglesia Católica es un nido de víboras. Hay gente buena, muy buena, pero también hay gente muy malvada.

¿En dónde estaba el absurdo cardenal dominicano y todo su séquito cuando los miembros de su iglesia violaron a los niños y niñas de Higüey? ¿No tendrá remordimiento de conciencia el cardenal sabiendo que murió Esperancita (la adolescente que falleció porque no se le quiso dar quimioterapia debido a que estaba embarazada)? ¿Cómo pueden dormir los católicos y todos los religiosos que van a países pobres a predicar la palabra de «Dios» y les dicen a las gentes que usar el condón es pecado sabiendo que tienen un alto riesgo de contraer una enfermedad de transmisión sexual o el VIH?

El mayor cáncer que tiene República Dominicana, después de los políticos corruptos, es la Iglesia Católica.