Violencia machista en la calle

Antes de ayer, al llegar a casa, presencié algo espantoso. Al bajarme del coche vi como un hombre golpeaba a una mujer en la nuca y la empujaba para que lo siguiera, al parecer diciéndole que regresara con él para la casa. 
Al principio me quedé de piedra pues esta escena me trajo muy malos recuerdos, pero luego reaccioné y le grité al hombre que iba a llamar a la policía. El agresor me dijo que no era asunto mío y yo le dije que sí, que era asunto mío y de todo el mundo porque él no tenía derecho a golpear a ninguna mujer, que no estábamos en la selva y que él era un maltratador.

El hombre me pasó por el lado en actitud desafiante y la mujer agredida lo seguía con una risa nerviosa (lo que sentí fue que a ella le daba vergüenza aquella situación e intentaba disimular). Yo le pregunté a ella si le había hecho daño, si quería que llamara a la policía, le insistí en que no tenía que irse con él, pero ella me miró a los ojos y me dijo casi rogándome: "No pasa nada, por favor, no llames a la policía". Algo en mi interior me hizo comprender que con llamar a la policía no resolvería nada, pero le grité al hombre "maltratador" varias veces y lo seguí hasta que entró en un edificio junto con la mujer. 


Al día siguiente fui al edificio y estuve tocando el timbre en todos los pisos, en algunos no me respondieron y en otros sí. Describía a la chica y decía que tenía que darle unos folletos, pero todos los que respondieron me dijeron que no vivía allí. 

Me quedé preocupada, pero no puedo hacer nada más.

Si cuento esto es porque quiero que las mujeres que lean esta entrada sepan que sí hay salida a cualquier situación de maltrato. Seguir al maltratador porque le tienes miedo solo puede conducirte a más agresión y a la muerte. Sé que es difícil y complejo salir de una situación de maltrato. La dinámica de pareja que se establece es tan complicada que los demás no pueden entenderla, pero yo la entiendo (te entiendo) y sé que quizás pienses que no tienes otra salida o le tienes un gran temor al cambio, a esa puerta cerrada que conduce a un futuro incierto. Pero hay que arriesgarse porque tras esa puerta cerrada hay mucha luz. 

Por favor, abran la puerta. Si están en una situación de maltrato físico o emocional, en una relación en donde se sientan en una posición de desventaja, pueden salir de eso por más difícil que les resulte imaginarse un futuro sin esa persona a vuestro lado. Es posible y es lo mejor que pueden hacer. ¿Por qué? Porque luego vendrá la paz, la conciliación, la pérdida del miedo, el amor y la felicidad.

Es muy triste vivir sintiendo miedo. Teniéndole miedo a una persona. Pensar en que si ese hombre, por ejemplo, está durmiendo y roncando, y lo tocas para que se dé la vuelta, pueda despertarse de manera violenta y agredirte físicamente o psicológicamente. 

El maltrato psicológico no debe ser minimizado. Tiene la misma fuerza y contundencia que el maltrato físico. Y a veces mucho más porque te genera un montón de traumas. Traumas que luego son difíciles de superar.

Por eso aprovecho para escribir esto hoy y decirle a todas las mujeres que otra vida es posible. Solo tienen que caminar hacia la puerta, abrirla y salir.