Mi amor por la música clásica

Revisitando la música clásica. Volviendo a mis orígenes. Recuerdo que la primera vez que compré un disco de música clásica tenía 16 años. Fue un disco de Beethoven. Luego fui comprando cada una de las sinfonías de Beethoven hasta tenerlas todas (la séptima y la novena son mis favoritas). Después compré un disco de Mozart y así hasta tener tres. Más adelante me compré un disco doble con los nocturnos de Chopin.

Debo decir que en aquella época comprar un disco para mí era un sacrificio ya que me había divorciado de mi padre y yo misma era la que me estaba pagando mi carrera universitaria. 

Recuerdo que después compré un disco de Tchaikovsky que traía la maravillosa Overture 1812 y su primer concierto para piano. Me gustó tanto que luego compré otro disco con «El lago de los cisnes». 

Un día, viendo discos, me encontré con uno que se llama «The best of the Bach» (o eso creo) y lo compré. Me resultó maravilloso. Una delicia. Así que compré varios discos mientras pasaba hambre en la universidad y me iba caminando hasta mi casa. 

Un regalo que me hice para mi cumpleaños fue comprarme mi primer disco de Vivaldi con «Las cuatro estaciones» y otro de Stravinsky que contenía «La consagración de la primavera». Después creo que mi amiga Judit me regaló un disco de Händel. 

Más adelante compré un disco de Debussy y «El mar» llegó a mi corazón. También el «Preludio a la siesta del fauno» y su muy conocido «Claro de luna». Un día escuché «El bolero» de Ravel y me pude comprar el disco. Más adelante llegaron los cantos gregorianos, Verdi, Schubert, Satie y Wagner. 

Otro día me encontré con el disco «Carmina Burana» de Carl Off y estuve tentada a robarlo, pero al final lo pude comprar cuando cobré.  También me llevé a Dvořák y su Sinfonía No. 9 del «Mundo Nuevo». 

Así fui adquiriendo un disco tras otros, hasta que ya viviendo en España, durante mi primera etapa, el periódico «El País» sacó una colección de 50 discos de música clásica de diversos compositores y pude adquirirlos todos. 

En cuanto a la ópera, llegué a comprar algunas de Mozart, Puccini, Bizet, Verdi y no recuerdo de quién más. Pero tengo un problema con la ópera y reside en que no entiendo el idioma en el que cantan (italiano las que compré), por lo que conseguí algunas en Español aquí en España pero tampoco las entendía muy bien. Debido a esto que me resultaba difícil tener una conexión muy profunda, a excepción de Puccini que siempre me ha llegado. Pero atribuyo esta carencia a un defecto mío más que a la música. 

Creo que además de las de Puccini y alguna de Mozart, las únicas óperas que me han gustado muchísimo y me las sé completa son la ópera rock «Jesus Christ Superstar» y «The phantom of the opera».

Ahora que revisito la música clásica recuerdo una anécdota que viví durante mi primer viaje a Italia. Estaba con dos escritores dominicanos y les puse un disco con mis composiciones clásicas favoritas. Ambos se sorprendieron. Siempre se piensa que a la gente joven no le gusta la música clásica, que entre el rock, pop y el rap nos hemos perdido, y no es así. Conozco mucha gente joven a la que le gusta la música clásica, aunque no tanta como quisiera y no tanta de República Dominicana porque no hay esa educación musical.

Cuando era muy joven, después del divorcio con mi padre, vivía al lado de una casa en donde sus habitantes eran muy maleducados y ponían bachata a un volumen muy alto y en horas poco apropiadas. Un día me harté y les puse la Novena Sonfonía de Beethoven a las cuatro de la mañana, a todo volumen. A los pocos días me mudé a un lugar mucho más tranquilo en donde pude llevar una vida más silenciosa. 

Todos esos recuerdos me llegan ahora, así como recuerdo aquella vez en la que mi amigo Junior Cruz me regaló un Ipod azul y pude llevar toda mi música conmigo, en especial la música clásica. 

Ahora en esta segunda etapa viviendo en España, debo confesar que me he distanciado un poco de la música clásica ya que Miguel Ángel no la escucha, aunque no pierdo la esperanza de que llegue a gustarle de verdad si me da la oportunidad de que se la ponga y la escuche. Con Miguel Ángel escucho más música de cantautores. A Miguel Ángel le encantan Joaquín Sabina y Quique González. Eso sí, por favor, no le regalen un disco de Quique González que me lo pone diario. Y eso, que el primer disco se lo regalé yo. A mí me gustan mucho Silvio Rodríguez (es mi cantautor favorito), Joan Manuel Serrat (pero no lo escucho nunca ya que me recuerda al padre que perdí debido al cáncer), Alejandro Filio, entre otros. También me gusta mucho el rock, el punk, el jazz, el bolero, la bossa nova y también el pop. Creo que toda música tiene su momento. Aunque confieso que no me gusta escuchar bachata ni salsa, pero sí merengue, rap y reguetón (aprendí a que me gustara el reguetón con mi sobrina). 

Todos mis discos de música clásica están en República Dominicana. En mi habitación. En la casa de mi madre. Y ahora que espero un nuevo Ipod que viene de camino, estoy recopilando por carpetas toda la música que me gusta mucho, así que he vuelto a la música clásica. Gracias a Internet he podido recordar y tener muchas piezas que me gustan. Al parecer el otoño y el invierno traerán muy buena música y muchos recuerdos.