La tristeza no es un pecado

Estar triste no es un defecto ni un pecado. No es un acto de egoísmo o una forma de «estar distraído» como decía Facundo Cabral. Es sencillamente un estadio, un proceso de la vida, un camino, un paraje y a veces hasta una puerta para llegar a cosas más importantes con más sabiduría y dándole el justo valor.

Detesto que la gente llame fracasado a quien tiene un problema de salud o está triste. Eso hay que vivirlo para saberlo y todas las tristezas no son iguales ni tienen la misma dimensión. Lo que sí es que apoyo que debemos crear herramientas para salir de esos momentos tristes, aunque a veces no nos queda otra cosa que vivirlos hasta que pase «el duelo», como cuando se te muere un familiar.