Más poesía es necesaria

El viernes pasado se realizó en el encuentro poético «Más poesía es necesaria» dentro del marco de actividades que realiza cada mes REMAX Casa Viva, organizado por Laura Dolores Rodríguez García, en coordinación con personas tan alegres, sensitivas y tan implicadas como Raquel Sánchez. Esta vez se unió la querida editora Charo Fierro de Huerga Fierro Editores quien también estuvo muy comprometida con toda la organización y difusión del evento.
Por ser marzo el mes en el que se conmemora el Día Internacional de la Mujer, el recital giró en torno a ese tema, así que se me ocurrió inventarme una historia con un personaje ficticio llamado Silvia cuyo lema, como Pessoa, era «sentirlo todo de todas las maneras posibles», y quien iba viviendo las más ocurrentes aventuras. Cada capítulo de la historia contenía un poema.
La experiencia fue divertida, emocionante y entrañable. Estos eventos, fuera de los circuitos literarios, siempre tienen algo de especial y mágico porque no estamos en las típicas tertulias a las que siempre vamos los escritores, sino con gente de a pie, los que verdaderamente nos leen y para quien se supone escribimos.
Quiero agradecer la gentileza y el mimo con el que el equipo de REMAX organizó todo, cuidando cada detalle y creando un escenario poético que permitía la cercanía y la intimidad entre el público y yo. Agradecer también a la editorial Huerga & Fierro que siempre me está apoyando y a sus tres representantes: Charo Fierro, Antonio J. Huerga y António Benicio Huerga Fierro.
También aprovecho para decir que el cariño que recibí de la gente me ha resultado sobrecogedor. Hay eventos a los que uno va y da, pero hay otros en los que uno participa y sale con las manos y el corazón lleno. En esta ocasión, eso me ha sucedido a mí. La verdad es que todos los que estuvieron allí presentes, desde el público al que no conocía, hasta los amigos y amigas que fueron a apoyarme, me transmitieron mucha ternura y apoyo. Por eso hoy recuerdo una frase que ayer le dije a alguien y que es de Óscar Wilde, de su maravilloso libro «De profundis», la larga carta que en prisión le escribió a su amante Bosie: «El cariño parecíame, y sígueme todavía pareciendo, algo maravilloso, que no conviene desechar a la ligera».