Mi apoyo a Ángela Hernández


Si ves que hay una manifestación racista y xenófoba. ¿Qué harías? ¿Te quedarías callado y seguirías de largo? ¿Le dirías a esa gente lo que piensas sobre ella? ¿Cederías el asiento o como Rosa Parks pondrías resistencia? ¿Lucharías con tu palabra como Malcom X y Martin Luther King o para no provocar y respetar el derecho a la libertad de expresión te irías de allí calladamente? 

Conociéndome como soy yo, le diría lo que pienso a esta gente. Eso fue lo que hizo la poeta Angela Hernandez en Santo Domingo. Muchos la han acusado de ser una provocadora. Pero dime algo, si tienes algo de conciencia, ¿te habrías quedado tú callado? 

Estos racistas y xenófobos le dijeron a Ángela, luego de que ella los llamara racistas e hijos de Hitler, que deberían fusilarla. ¿Qué os parece esto? Ella abrió los brazos y les dijo: Pues mátenme. ¿Es esto provocación o valentía? Para mí es un gesto de valor de una de las mujeres más coherentes y sinceras que he conocido en mi vida. 

Me ha sorprendido mucho ver cómo otros escritores y escritoras la culpan y la atacan. La llaman provocadora, dicen que es su culpa, que ellos tienen derecho a la libertad de expresión. ¿En serio? ¿En serio hay derecho a la xenofobia y a organizar actos que hagan apología de esto? Yo creo que esto debería estar penado por la ley y que todos los ciudadanos y ciudadanas debemos velar por esto como lo ha hecho Ángela Hernández. 

Por eso desde aquí mi apoyo a ella y mi repudio a todos los que la han condenado. Y si no entiendes esto, es que andamos en sintonía distinta. Quizás deberíamos replantearnos nuestro vínculo. Porque yo siempre creeré en el grito antes que en el silencio cómplice.