Sobre 'Invención de la locura' de Rosa Silverio

Por: Fausto Leonardo Henríquez

Acabo de leer el libro "Invención de la locura" de Rosa Silverio y no me he resistido a escribir aunque sea unas líneas para decir que la palabra poética en esta obra adquiere proporciones inmortales. 

¿Cómo no pensar en "Canto de la locura" de Francisco Matos Paoli, en "Banquetes de aflicción" de Cauo Claudio Espinal, en "Poemas del manicomio de Mondragón" o en "Escribir como escupir" de Leopoldo María Panero? 

¡Oh, cuánto brilla la poesía cuando es deslumbrada por la genialidad de la locura! 

La verdad de la existencia atormentada se alza como un lirio cuando pasa por el tamiz de la poesía. La angustia esparce esporas de estados pupales en cada poema de este libro, buscando un asidero, una ventana, un llanto inclinado sobre el muro. Qué difícil es descansar de la fatiga que es el vivir –la poesía nos rescata– si se está atrapado en una tormenta de sinapsis enfurecidas. 

No, nadie que lea este poemario podrá negar la belleza enloquecida, el golpe seco de la verdad que surte de tus aposentos, la mano sincera que esculpe la propia sombra. Se oye el grito de Edvard Munch atrincherado en cada verso. 

La "Invención de la locura" pone a Rosa en la cima de la cordura, de la belleza que no sabe de razones.